
Olas de calor: En verano, el interior del coche puede alcanzar temperaturas extremas que convierten objetos cotidianos en riesgos para la seguridad y el vehículo.
Con la llegada del verano y el aumento de los desplazamientos por carretera, muchos conductores preparan su vehículo pensando en el equipaje, la ruta o el combustible, pero pasan por alto un aspecto clave: qué objetos dejan dentro del coche cuando este permanece aparcado al sol.
Durante los meses de más calor, el habitáculo de un vehículo puede alcanzar temperaturas muy superiores a las del exterior, especialmente si está estacionado en la calle y sin ventilación. Esta situación no solo afecta al confort del conductor, sino que también puede convertir objetos aparentemente inofensivos en un riesgo para la seguridad, la salud o el propio estado del vehículo.
Desde Prima Seguros, insurtech especializada en seguros de automoción, recuerdan la importancia de revisar el interior del coche antes de abandonarlo durante largos periodos, especialmente en días de altas temperaturas.
1. Botellas de agua
Aunque llevar agua en el coche es fundamental para mantenerse hidratado durante los trayectos, no conviene dejar botellas de plástico expuestas al sol durante horas. Además de calentarse y alterar su contenido, pueden deformarse y, en determinadas condiciones, actuar como una lupa al concentrar los rayos solares sobre una superficie concreta.
2. Móviles, tablets y powerbanks
Los dispositivos electrónicos son especialmente sensibles al calor. Las altas temperaturas pueden dañar la batería, reducir su vida útil o provocar fallos en el funcionamiento. En el caso de baterías externas o powerbanks, el riesgo aumenta si permanecen expuestas directamente al sol dentro del vehículo.
3. Gafas de sol
Aunque parezca contradictorio, las gafas de sol no siempre soportan bien el calor extremo. Si se dejan sobre el salpicadero, las lentes pueden deformarse, perder eficacia o incluso concentrar la luz sobre determinados materiales del interior del coche.
4. Medicamentos
Muchos medicamentos deben conservarse a temperatura ambiente y lejos de fuentes de calor. Dejarlos dentro del coche durante el verano puede alterar su composición, reducir su eficacia o comprometer su seguridad de uso. Lo recomendable es transportarlos siempre en un bolso o mochila y evitar que permanezcan en el vehículo una vez finalizado el trayecto.
5. Aerosoles y sprays
Desodorantes, lacas, ambientadores, repelentes de insectos o protectores solares en formato spray pueden resultar peligrosos si se exponen a temperaturas elevadas. Al tratarse de envases presurizados, el calor puede aumentar la presión interna y provocar fugas, deformaciones o incluso explosiones.
6. Cremas solares y productos cosméticos
El protector solar es imprescindible en verano, pero no debería quedarse olvidado en el coche. Las altas temperaturas pueden alterar su textura, olor y eficacia, reduciendo su capacidad de protección. Lo mismo ocurre con otros cosméticos, geles hidroalcohólicos o productos de higiene personal.
7. Mecheros y otros objetos inflamables
Los mecheros, cerillas o determinados productos inflamables deben evitarse siempre en el interior del vehículo, especialmente si van a quedar expuestos al sol. Aunque puedan parecer objetos pequeños y sin importancia, el calor acumulado dentro del coche puede alcanzar temperaturas muy elevadas, aumentando el riesgo de que estos productos se inflamen, exploten o provoquen un incendio. Por eso, dejarlos dentro del vehículo genera un riesgo innecesario tanto para los ocupantes como para el propio coche.
Para reducir riesgos durante los meses de calor, la compañía recomienda aparcar en zonas de sombra siempre que sea posible, utilizar parasoles, ventilar el coche antes de iniciar la marcha y retirar del habitáculo cualquier objeto sensible al calor. Además, antes de un viaje largo, conviene revisar el estado general del vehículo y comprobar que la póliza cuenta con coberturas adecuadas,