
El precio de la vivienda amplía la brecha territorial pese a las diferencias salariales. El encarecimiento inmobiliario en Baleares, Madrid y Canarias sitúa la capacidad de compra muy por debajo del precio real.
El precio de la vivienda y la capacidad de ahorro dibujan dos Españas
Tener un salario por encima de la media no garantiza poder comprar una vivienda allí donde se vive. El análisis realizado por iAhorro ha cruzado salarios, renta familiar estimada y precios residenciales por comunidad autónoma para calcular qué vivienda puede asumir un comprador y, sobre todo, cuánto tiempo necesita para reunir el dinero que el banco no financia.
El punto de partida es una vivienda de 90m², una financiación máxima del 80% y un 10% adicional destinado a gastos e impuestos
Eso obliga al comprador a llegar a la operación con un ahorro equivalente al 30% del precio. El estudio toma como referencia un plazo hipotecario de 30 años, un esfuerzo máximo del 35% de los ingresos y un TIN del 2,34% para el escenario iAhorro. Con ello, se realiza un estudio territorial que da como resultado una brecha territorial según la cual ganar más no siempre permite comprar con la misma facilidad. Baleares y Madrid son el ejemplo más claro de la desconexión entre ingresos y vivienda. En ambas comunidades los salarios están entre los más altos del país, pero el precio de una vivienda de 90m² asciende a 480.330 y 430.740 euros respectivamente. La subida del precio residencial absorbe así la ventaja salarial.
Ahorro previo
Cuando se incorpora la restricción de haber acumulado durante cinco años el ahorro previo, la distancia se vuelve especialmente intensa en Baleares, Madrid y Canarias. En Baleares, la capacidad de compra queda un 64,7% por debajo del precio de la vivienda con un solo salario y un 53,3% por debajo con renta familiar. En Madrid, las brechas son del 53,4% y del 38,4%; en Canarias, del 50,6% y del 34,7%.
Laura Martínez, directora de Comunicación de iAhorro
“El problema no es ganar más, sino que, por mucho que ganes, el precio de la vivienda puede crecer más que tu salario. Los salarios no crecen a ese ritmo”.
Y aquí el mayor problema reside en la fragilidad del comprador más vulnerable, que es aquel que tiene que soportar con un solo salario el peso de la casa y que aún no ha construido patrimonio. Por eso los jóvenes y los compradores individuales son los perfiles que más sufren la brecha entre la capacidad hipotecaria y el ahorro disponible. Porque, aunque entre el salario más alto, 35.270 euros en País Vasco, y los 24.979 euros de Extremadura hay una diferencia de 10.191 euros anuales, la vivienda en Baleares cuesta cinco veces más que la segunda. Es decir, los precios de la vivienda se han separado mucho más que los salarios.