El relevo generacional fallido, una de las principales causas de disolución empresarial

El relevo generacional fallido, una de las principales causas de disolución empresarial

El relevo generacional en pymes españolas avanza sin planificación. Más del 60% de los propietarios supera los 55 años sin plan de sucesión ni venta. La dependencia del fundador penaliza la valoración de empresas rentables, con ajustes de precio de hasta un 30% en procesos de venta.


El relevo generacional se ha convertido en uno de los mayores retos silenciosos de la economía española. Más del 60% de los propietarios de pymes supera hoy los 55 años y, sin embargo, cerca del 70% de las empresas no cuenta con un plan real de sucesión ni de preparación para una eventual venta, según datos del Consejo General de Economistas y Cepyme.

La consecuencia es clara: miles de compañías viables, rentables y con mercado ven reducido drásticamente su valor, o directamente desaparecen, por no haber abordado a tiempo una correcta planificación financiera y estratégica.

John Belalcázar, CEO de Impulsa CFO

“La mayoría de las pymes se preparan para vender cuando ya es tarde. Y vender deprisa casi siempre significa vender barato”.

Un problema creciente con impacto económico real

Según datos de Informa D&B, los procesos de relevo mal gestionados están detrás de un número creciente de disoluciones y concursos de acreedores, especialmente en sectores como comercio, industria auxiliar y servicios profesionales. De hecho, diciembre y enero concentran más del 16% de los concursos empresariales anuales, una cifra estrechamente vinculada a cierres por falta de planificación.

Paralelamente, el mercado de compraventa de empresas medianas y pequeñas está en plena expansión. Fondos de inversión, family offices y compradores industriales buscan pymes con estructura sólida, clientes recurrentes y visibilidad financiera clara. En 2024, las operaciones de M&A en el segmento pyme crecieron a doble dígito en España, impulsadas por jubilaciones, concentración sectorial y búsqueda de escala.

El problema no es la rentabilidad, es la “vendibilidad”

Desde Impulsa CFO detectan un patrón recurrente en pymes que quieren vender o dar entrada a un nuevo socio: empresas rentables que, sin embargo, ven ajustada su valoración porque dependen en exceso de su fundador. Este es el principal factor de riesgo en los procesos de venta y el que más penaliza el precio final, con ajustes habituales de entre un 20% y un 30%, al aumentar la incertidumbre para el comprador sobre la continuidad del negocio.

A esta dependencia se suman otros elementos que reducen el atractivo de la empresa en un proceso de valoración:

  • Contabilidad poco ordenada o no profesionalizada
  • Falta de previsión de caja a medio y largo plazo
  • Márgenes reales desconocidos
  • Procesos clave no documentados

“Muchas pymes son rentables, pero no vendibles. Y eso es lo que destruye valor cuando aparece un comprador, hoy no se venden empresas por intuición, se venden por datos. Quien no los tiene, queda fuera del mercado”, señala Belalcázar.

Según estimaciones del sector, el impacto de una preparación financiera anticipada es especialmente relevante en las empresas de menor tamaño. En micro y pequeñas pymes, trabajar la estructura financiera con antelación puede incrementar la valoración final entre un 30% y un 40%, mientras que en pymes medianas la mejora se sitúa entre un 15% y un 25%, frente a compañías que afrontan el proceso sin planificación previa.

Preparar la empresa con tiempo: la nueva ventaja competitiva

La recomendación es clara: empezar a preparar la empresa entre 12 y 24 meses antes de una posible venta o sucesión. Entre los factores clave destacan:

  • Orden financiero y control real de caja
  • Separación clara entre finanzas personales y empresa
  • Previsión de ingresos, costes y deuda
  • Estructura operativa que funcione sin el fundador
  • Narrativa financiera clara y comprensible para inversores

En más del 60% de las pymes analizadas, el EBITDA “real” difiere hasta un entre un 30% del declarado, por gastos personales, amortizaciones mal tratadas y falta de normalización.

Las empresas que trabajan estos aspectos no solo se venden mejor. También son más rentables, acceden antes a financiación y negocian desde una posición de fuerza.

Un reto país, no solo empresarial

El relevo generacional ya no es un asunto privado, menos del 30% de las pymes pasan a la siguiente generación familiar, el resto: se vende, se fusiona o cierra. La continuidad de miles de pymes afecta directamente al empleo, la recaudación fiscal y la estabilidad del tejido productivo. “Preparar una pyme para la venta no es abandonar el proyecto, es garantizar que tenga futuro. La planificación financiera es una decisión estratégica, no un trámite”, concluye Belalcázar.

También te puede interesar: