
En enero aumenta la tensión emocional y el bruxismo, un hábito involuntario que genera desgaste dental y dolor facial, requiere prevención temprana.
El mes de enero suele asociarse a nuevos propósitos y mayor autoexigencia tras el periodo navideño. Este contexto suele incrementar los niveles de estrés y tensión emocional. El bruxismo puede manifestarse con mayor frecuencia o agravarse. Por ello, el inicio del año es buen momento para identificar este problema de salud bucodental.
Lorena Trinidad Bueno, del equipo asistencial y calidad clínica de Sanitas Dental
“El bruxismo consiste en apretar o rechinar los dientes de forma involuntaria, habitualmente durante el sueño, aunque también puede aparecer durante el día en situaciones de tensión o concentración. Este hábito genera una sobrecarga constante sobre la musculatura mandibular y las estructuras dentales, lo que puede derivar en desgaste del esmalte, sensibilidad dental, dolor facial o cefaleas recurrentes. Al tratarse de un proceso progresivo y silencioso, muchas personas no son conscientes de que lo padecen hasta que los síntomas se intensifican”.
Medidas preventivas para reducir el impacto del bruxismo o evitar su progresión
Reducir la exposición a pantallas en las horas previas al descanso
La luz azul mantiene la actividad cerebral elevada y retrasa la conciliación del sueño. Como consecuencia, el descanso se vuelve menos reparador y la musculatura no llega a relajarse por completo. Por ello, es recomendable sustituir el uso de pantallas por actividades calmadas como la lectura o la meditación antes de acostarse.
Limitar el consumo de cafeína a las primeras horas del día
La cafeína prolonga el estado de alerta durante varias horas, incluso cuando no se percibe de forma consciente. Esto interfiere en la calidad del descanso y favorece la tensión muscular nocturna. En este sentido, es aconsejable evitar su ingesta a partir de mediodía.
Cuidar la postura corporal
Una postura incorrecta incrementa la carga sobre cuello, hombros y mandíbula. Esta sobrecarga no desaparece al dormir y terminar por intensificar el bruxismo nocturno. En este punto, es aconsejable revisar la ergonomía y realizar ajustes periódicos durante el día para mitigar la tensión acumulada que se genera a lo largo de la jornada laboral.
Adaptar el entorno de la habitación
Un espacio adecuado para el descanso debe ser oscuro, silencioso y mantener una temperatura estable, preferiblemente entre 16 °C y 20 °C, evitando estímulos que mantengan el cuerpo en estado de alerta. La presencia de luz artificial, ruidos constantes o dispositivos electrónicos interfiere en el sueño profundo y favorece los microdespertares.