Fundación Mapfre y Fundación Bidafarma presentan un informe sobre medicamentos y seguridad vial

Fundación Mapfre y Fundación Bidafarma presentan un informe sobre medicamentos y seguridad vial

El estudio Fármacos y conducción de Fundación Mapfre y Fundación Bidafarma analiza los riesgos de los medicamentos al volante, la seguridad vial, los efectos secundarios y la percepción de los conductores.


Estudio Fármacos y conducción, elaborado por Fundación Mapfre y Fundación Bidafarma

El objetivo del documento es explorar en profundidad el nivel de conocimiento y de concienciación de la población sobre la conducción bajo los efectos de la medicación, así como analizar sus percepciones y reacciones ante los posibles riesgos asociados.

El informe se presentó en un evento en el participaron:

  • Eva Arranz, médico de Fundación Mapfre
  • Manuela Villena, directora de Fundación Bidafarma
  • Montserrat Pérez, subdirectora general de Formación y Educación Vial de la DGT
  • Rita de la Plaza, tesorera del Consejo General de Colegios Farmacéuticos
  • Ida Castellsaguer, Business & Sales Director de Salvetti Llombart

El riesgo que los conductores no ven

El estudio alerta de que los efectos secundarios de los fármacos aún no preocupan a los conductores antes de ponerse al volante, pese a que pueden afectar a la atención, los reflejos y la capacidad de reacción. De hecho, revela una importante contradicción entre lo que los conductores saben y lo que realmente hacen. Al preguntarles explícitamente sobre cómo sitúan el nivel de riesgo del consumo de medicamentos, lo puntúan con un 6,9 sobre 9 puntos, y el 83% considera que los medicamentos pueden representar un riesgo alto para la conducción.

Una falsa sensación de control

La investigación identifica una elevada confianza de los conductores en su propia capacidad para evaluar los efectos de los medicamentos. De hecho, el 61% de todos los conductores medicados declara que su medicación no afecta o afecta poco a su capacidad de conducción (una cifra que aumenta al 73% en el caso de los que, además de tomar medicación, deciden seguir conduciendo bajo los efectos de los fármacos), algo que, a priori, es difícil de afirmar, puesto que algunos síntomas o efectos secundarios pueden ser difíciles de percibir.

Si se analizan concretamente los resultados de los encuestados que conducen y toman fármacos, la mitad (49%) reconoce haber notado síntomas tras tomar la medicación como somnolencia, fatiga, disminución de reflejos, menor atención o capacidad de reacción más lenta.

No solo ansiolíticos, también otros tipos de medicamentos

El informe constata que los conductores identifican con mayor facilidad el riesgo asociado a determinados medicamentos, como aquellos que se usan para dormir, la ansiedad, la depresión o el dolor intenso. No obstante, tienden a infravalorar los efectos sobre la conducción de otros medicamentos de uso frecuente y ampliamente normalizados, pese a que también pueden afectar a la conducción, como antigripales, antitusivos, antihistamínicos, relajantes musculares o determinados productos “naturales” utilizados para dormir o relajarse.

Además, los expertos advierten del aumento de la polimedicación y de la normalización del consumo de medicamentos sin receta.

Perfil del conductor con mayor exposición al riesgo

El perfil del conductor que coge el coche bajo los efectos de fármacos se caracteriza por tener una media de edad de 50 años, sin clara distinción de sexo. Además, utilizan el coche para gestiones diarias y personales (73%) y cuentan con una mayor antigüedad al volante (un 64% lleva más de 20 años con carné).

La prevención empieza antes de arrancar el motor

El estudio señala que la prevención debe activarse antes de empezar el tratamiento, no cuando la persona ya está al volante. En este sentido, la prescripción en consulta médica (69%) y la dispensación en farmacia (49%) son los momentos más eficaces para recibir información sobre los riesgos y generar una conducta preventiva.

Y es que las fuentes sanitarias son las que generan más confianza y recuerdo, especialmente médicos especialistas, de atención primaria y farmacéuticos. De hecho, la investigación destaca su papel clave para activar decisiones preventivas antes de que el conductor se ponga al volante.

Convertir la advertencia en una señal real y visible

El pictograma de conducción, presente en algunos medicamentos desde el año 2007, también tiene un importante potencial como recordatorio preventivo, pero su conocimiento aún no está plenamente consolidado.

Aunque muchas personas declaran fijarse en el envase o en los símbolos, el reconocimiento del pictograma sigue siendo limitado: un 42% de los conductores declara que no lo reconoce o no está seguro de su significado.

A esto se suma que algunos de los conductores medicados entrevistados refieren que no siempre leen el prospecto.

Romper el mito del “yo controlo”

Ante estos resultados, el informe concluye que es necesario reforzar la visibilidad del riesgo y trabajar de forma coordinada y multicanal entre profesionales sanitarios, administraciones públicas, autoescuelas, medios de comunicación y canales digitales. La estrategia debe combinar información sobre los riesgos y campañas de concienciación con mensajes emocionales, de manera similar a como se hace con el consumo de alcohol, el cansancio o las condiciones meteorológicas adversas: antes de arrancar, los conductores deben preguntarse no solo si han bebido, si tienen sueño o si están cansados, sino también si han tomado algún medicamento que pueda afectar a su seguridad y a la de los demás.

Con este objetivo, se ha puesto en marcha una campaña informativa que llegará a las farmacias comunitarias de toda España. La iniciativa incluye materiales de sensibilización dirigidos a los pacientes y una guía práctica para los farmacéuticos.

También te puede interesar: