
La descarbonización de sectores clave de la economía global ha pasado de ser un objetivo a largo plazo a convertirse en una prioridad estratégica marcada por la volatilidad geopolítica, la seguridad energética y el aumento de los riesgos climáticos, según un análisis de la Asociación de Ginebra.
El informe, elaborado por Maryam Golnaraghi, directora de Climate Change & Environment de la Asociación de Ginebra, con la contribución de Zhelyan Vichev, ex junior research analyst de la asociación, subraya que la transición hacia una economía baja en carbono está entrando en una fase decisiva, con implicaciones directas para el sector asegurador.
Seguridad energética y transición: dos caras de la misma moneda
El estudio destaca que los recientes conflictos geopolíticos han evidenciado la interdependencia entre seguridad energética y transición climática. Los sistemas basados en energías diversificadas, bajas en carbono y apoyadas en infraestructuras resilientes son, según el análisis, más capaces de resistir shocks externos.
Sin embargo, estas mismas tensiones están afectando a las cadenas de suministro de minerales críticos, ralentizando el despliegue de tecnologías limpias y evidenciando la fragilidad del modelo actual.
Sectores difíciles de descarbonizar, en el foco
El reto es especialmente relevante en sectores intensivos en emisiones —como energía, transporte, industria pesada, centros de datos o edificación— caracterizados por:
- Alta intensidad energética
- Activos de larga vida útil
- Dependencias sistémicas
- Escasas alternativas tecnológicas a corto plazo
A pesar de ello, el informe constata un crecimiento del investimento en energías bajas en carbono, impulsado por alianzas público-privadas y el desarrollo de mercados de carbono, aunque advierte de que el ritmo sigue siendo insuficiente.
Siete palancas estratégicas de descarbonización
El análisis identifica un conjunto de estrategias comunes, con distinto grado de madurez según el sector:
- Mejora de la eficiencia operativa y energética
- Electrificación
- Uso de combustibles fósiles con captura de carbono (CCUS)
- Diversificación del mix energético
- Economía circular y gestión de residuos
- Optimización de cadenas de suministro
- Mercados de carbono
En el corto plazo, la eficiencia sigue siendo la principal vía de reducción de emisiones. A medio y largo plazo, tecnologías como el hidrógeno verde, los reactores modulares o la captura de carbono serán determinantes.
Cuatro barreras estructurales que frenan la transición
El informe identifica cuatro grandes obstáculos:
1. Riesgos físicos del cambio climático
El aumento de fenómenos extremos está afectando a nuevas infraestructuras bajas en carbono, condicionando decisiones de inversión y diseño.
2. Fragmentación regulatoria
La falta de marcos normativos homogéneos genera incertidumbre y limita la inversión y la asegurabilidad de proyectos.
3. Complejidad de proyectos multisectoriales
Tecnologías como CCUS o hidrógeno requieren colaboración entre múltiples actores, aumentando la interdependencia y el riesgo sistémico.
4. Mercados de carbono poco estandarizados
La falta de criterios homogéneos limita su capacidad para movilizar capital a gran escala.
Implicaciones estratégicas para el seguro
El informe concluye que la descarbonización está transformando profundamente el rol del seguro, ampliando el espectro de riesgos:
- Riesgos tecnológicos
- Riesgos de construcción y operación
- Disrupciones en cadenas de suministro
- Incertidumbre regulatoria
- Activos varados
- Responsabilidades ambientales a largo plazo
En este contexto, el sector asegurador evoluciona hacia un papel más activo como facilitador de la transición.
Según el análisis, las aseguradoras están comenzando a involucrarse en fases tempranas de los proyectos, aportando ingeniería de riesgos, mejorando la bancabilidad y facilitando la inversión.
Nuevos modelos: del underwriting a la colaboración estratégica
El estudio destaca la necesidad de desarrollar:
- Modelos de financiación híbrida
- Mecanismos de reparto de riesgos
- Capacidades analíticas avanzadas en riesgo climático
- Equipos multidisciplinares
Asimismo, subraya que la colaboración con reguladores será clave para alinear marcos de capital, responsabilidad y supervisión.
Una transición inevitable… pero no garantizada
La conclusión es clara: la cuestión ya no es si la descarbonización ocurrirá, sino si podrá escalarse de forma viable, resiliente y asegurable.
Para el sector asegurador, esto supone tanto un desafío técnico como una oportunidad estratégica para posicionarse como actor clave en la transformación económica global.