
Sanitas señala la necesidad de garantizar la autonomía y el bienestar de las personas mayores para que puedan disfrutar de una buena calidad de vida y sigan participando activamente en la sociedad.
“Conservar la capacidad de decidir y realizar actividades cotidianas se relaciona con un menor riesgo de desarrollar trastornos mentales, como la depresión, ya que favorece la autoestima y reduce el aislamiento social. Además, las personas que mantienen su autonomía suelen tener mayor movilidad y realizan más actividad física, lo que disminuye el riesgo de padecer enfermedades crónicas asociadas a la inactividad, como la diabetes tipo 2, las afecciones cardiovasculares y los problemas musculoesqueléticos”, ha señalado Miryam Piqueras, directora de Gobierno Clínico de Sanitas Mayores.
Hábitos que promuevan la salud física y mental
Los profesionales de Sanitas Mayores han elaborado un listado con una serie de recomendaciones:
Mantener una dieta equilibrada
Incorporar una variedad de alimentos ricos en nutrientes, como frutas, verduras, proteínas magras y granos enteros, ayuda a prevenir enfermedades crónicas como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Además, una alimentación adecuada mejora la energía, la digestión y refuerza el sistema inmunológico.
Realizar ejercicio físico regularmente
Actividades adaptadas a las capacidades de cada persona, como caminar, nadar o hacer yoga, puede prevenir la pérdida de masa ósea, reducir el riesgo de caídas y mejorar el equilibrio. Asimismo, el ejercicio libera endorfinas, lo que contribuye a mejorar el estado de ánimo y reducir el estrés.
Estimular la mente de forma constante
Participar en actividades que desafíen el cerebro, como leer, resolver crucigramas, aprender nuevos idiomas o tomar clases, puede mejorar las funciones cognitivas y prevenir el deterioro cerebral. Estas actividades también fomentan la concentración, la memoria y la agilidad mental.
Fomentar el contacto social
Mantener relaciones cercanas con familiares y amigos o participar en actividades comunitarias ayuda a reducir el riesgo de aislamiento social, un factor que puede afectar negativamente la salud mental. El apoyo emocional y la interacción social refuerzan la autoestima y aumentan el sentido de pertenencia.
Priorizar la salud mental y emocional
La ansiedad, la depresión y el estrés pueden afectar la calidad de vida, por lo que es importante practicar técnicas de relajación, meditación o mindfulness para reducir la tensión y mejorar el bienestar emocional.