La digitalización dispara la superficie de ataque y acelera la demanda de ciberseguros

La rápida expansión de la digitalización en sectores como la banca y los seguros está impulsando con fuerza el mercado de los ciberseguros

La rápida expansión de la digitalización en sectores como la banca y los seguros está impulsando con fuerza el mercado de los ciberseguros, en un contexto de aumento sostenido de los ciberataques y del fraude digital. Según datos manejados por Qaracter, el volumen global de este mercado ha pasado de 17.813 millones de euros en 2024 a más de 21.300 millones en 2025, y podría superar los 100.000 millones de euros en 2032.

El fenómeno se produce en paralelo a una adopción masiva de los canales digitales. De acuerdo con el I Barómetro Qaracter 2025, el 95 % de los clientes dispone ya de la aplicación de su banco principal y el 85 % la utiliza semanalmente, mientras que más del 90 % considera que la digitalización mejora su operativa diaria. Sin embargo, este avance tiene un coste: el 45 % de los usuarios recibió intentos de fraude o phishing en el último año y un 6 % sufrió pérdidas económicas.

Empresas cada vez más expuestas

Esta tensión entre eficiencia y exposición se traslada al conjunto del tejido empresarial. En 2024, el 96 % de las empresas españolas registró algún tipo de ciberataque. En este escenario, el ciberseguro se consolida como una herramienta cada vez más relevante para mitigar el impacto económico y operativo de los incidentes.

Para Enrique Galván, CEO de Qaracter, la regulación está actuando como catalizador del cambio:

“Las regulaciones constituyen una oportunidad para que las empresas se anticipen y transformen estos cambios en ventajas competitivas. Quienes abracen esta transformación con visión estratégica no solo cumplirán con las exigencias regulatorias, sino que también liderarán el futuro de un sector más digital, resiliente y centrado en la confianza”.

De cobertura reactiva a indicador de madurez

Desde Qaracter subrayan que el auge del ciberseguro ya no responde únicamente a una lógica defensiva, sino que se ha convertido en un indicador de madurez en la gestión del riesgo digital. Las organizaciones más avanzadas son aquellas que miden mejor su exposición, refuerzan controles internos y transfieren al mercado asegurador el riesgo residual.

La adopción, no obstante, sigue siendo desigual: se estima que alrededor del 75 % de las grandes empresas con ingresos superiores a 5.000 millones de euros cuentan con pólizas ciber, frente a apenas el 25 % de las pymes, aunque esta brecha comienza a reducirse.

“Dado que el riesgo cero no existe, la clave está en construir organizaciones resilientes. Los pilares son claros: gestión del riesgo continua y basada en datos, cultura corporativa de concienciación y respuesta coordinada entre tecnología, negocio y personas”, añade Galván.

Tres velocidades ante el riesgo digital

Los expertos de Qaracter identifican distintos ritmos de adopción por sectores. Finanzas, tecnología y telecomunicaciones, con alta digitalización y criticidad operativa, utilizan ya el ciberseguro como una capa adicional de resiliencia, reforzada por marcos regulatorios como DORA.

En un segundo grupo se sitúan actividades como la industria y la energía, que han acelerado su transformación digital y comienzan a intensificar la contratación de estas coberturas conforme aumenta su dependencia de sistemas y proveedores tecnológicos.

Por último, existen sectores donde la digitalización avanza más rápido que la preparación para responder a incidentes, y donde el reto no es solo contratar una póliza, sino elevar los niveles mínimos de gobernanza, continuidad de negocio y resiliencia para integrar el ciberseguro dentro de una estrategia global de gestión del riesgo.

Tendencias para 2026: resiliencia como estándar

De cara a 2026, Qaracter prevé un cambio de fase: la resiliencia digital dejará de ser opcional para convertirse en un estándar operativo. La entrada en vigor de normativas como NIS2 y DORA elevará los requisitos mínimos y empujará a muchas organizaciones a transferir parte del riesgo al mercado asegurador.

Paralelamente, el sector asegurador endurecerá condiciones tras el aumento de la siniestralidad, premiando a las empresas con mejores controles, planes de continuidad y capacidad de respuesta. También se espera una mayor especialización sectorial de las pólizas, con coberturas adaptadas a riesgos concretos como la interrupción de actividad o la gestión de crisis.

En este contexto, el ciberseguro evolucionará hacia un modelo más integrado dentro de la estrategia empresarial. Para Qaracter, las organizaciones mejor posicionadas serán aquellas que combinen tres capas: controles y cultura de ciberresiliencia, cumplimiento normativo y gobernanza, y transferencia del riesgo residual mediante seguros especializados.

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