La IA generativa transforma la relación entre consumidores y banca en España, según el informe McKinsey Global Annual Banking Review 2025. La Generación Z y los millennials lideran el uso frecuente de IA generativa en finanzas frente a los consumidores de mayor edad.
La inteligencia artificial generativa está transformando de manera acelerada la forma en que los consumidores españoles se relacionan con los servicios financieros. El nuevo informe de McKinsey & Company, McKinsey Global Annual Banking Review 2025: Why precision, not heft, defines the future of banking, analiza la adopción de la IA generativa en siete mercados mundiales, entre ellos España, para entender cómo está evolucionando la relación entre los clientes y las entidades bancarias. El estudio examina las diferencias de comportamiento por edad, nivel educativo, ingresos y otros factores, ofreciendo una radiografía de cómo la IA está redefiniendo las expectativas del cliente y los modelos de negocio bancarios.
El 92% de los consumidores encuestados afirma tener conocimiento de la IA generativa
Lo que le sitúa en el tercer puesto entre los siete mercados analizados en el informe, por encima de Estados Unidos (90%) y solo por debajo de Brasil (94%) e India (86%). Más de la mitad de los consumidores españoles (52%) ya ha utilizado la IA generativa en el ámbito financiero y las generaciones más jóvenes son las que lideran en adopción y uso. En este sentido, un 72% de los usuarios de la Generación Z y un 65% de los millennials utilizan las herramientas de IA generativa varias veces por semana, frente a un 35% de los boomers.
Martí Riba, socio de McKinsey & Company que ha liderado el análisis
“El uso de la inteligencia artificial generativa en el ámbito financiero se está normalizando con una rapidez sorprendente, especialmente en España donde la adopción y uso se sitúan en niveles altos. Aunque la mayoría de los usuarios españoles utiliza aplicaciones de la IA generalistas – un 74% acude a soluciones externas como ChatGPT– seis de cada diez (un 66%) preferiría utilizar las herramientas propias de su banco principal. Esto no solo es una señal de confianza como motor de crecimiento sino una oportunidad para el sector”.
Usuarios españoles de IA generativa
Más del 70% utiliza esta tecnología para tareas financieras, y un 44% lo hace al menos una o dos veces al mes. Los principales usos se centran en comparar servicios bancarios (35%), entender productos financieros (32%) y obtener asesoramiento en materia de inversión (29%). Además, entre los usuarios de IA generativa que abrieron una nueva cuenta bancaria en los últimos dos años en nuestro país, alrededor del 26% asegura haber utilizado esta tecnología para tomar la decisión y el 95% de ellos considera que las funciones de IA influirán en la elección de su banco en el futuro.
La paradoja de la personalización
La confianza se posiciona como un factor decisivo con dos de cada tres usuarios (66%) que aseguran que confiarían más en su banco principal para ofrecer servicios basados en IA, mientras que un 56% estaría dispuesto a utilizar aplicaciones externas si su entidad no los ofreciera. La confianza, junto con la privacidad y calidad de información, son también el otro lado de la moneda, constituyendo los retos más importantes en el uso de la IA generativa. En este sentido, los usuarios españoles mencionan la protección de datos (44%), las respuestas genéricas (31%) y la falta de confianza (26%) entre los principales puntos de fricción.
Es lo que, según el análisis, emerge como la “paradoja de la personalización”: a medida que aumenta el valor que ofrece la IA, crece también la preocupación por el uso de los datos personales. En este sentido, el informe apunta a una dualidad en las preferencias del consumidor: aunque aumente la disposición a interactuar con asistentes de IA, los usuarios siguen valorando la atención humana. Más de un tercio de los usuarios españoles estaría dispuesto a esperar más de 30 minutos para hablar con una persona antes que utilizar un asistente de IA, mientras que el 31% preferiría comunicarse de inmediato con una máquina en lugar de esperar menos de un minuto para hablar con un agente humano.