La retribución flexible y la especialización en empresas, oportunidades para los corredores

La retribución flexible y la especialización de los corredores en empresas centran el debate en el 15º aniversario de PymeSeguros

La celebración del 15º aniversario de PymeSeguros reunió a aseguradoras, corredurías y expertos del sector en dos mesas redondas que pusieron el foco en dos de los grandes vectores de transformación del mercado: el auge de los beneficios para empleados como herramienta de competitividad empresarial y la progresiva especialización de la mediación en el negocio de empresas frente al particular.

Beneficios para empleados: de la ventaja fiscal al bienestar integral

La primera mesa, moderada por Ana Muñoz, socia fundadora de Ponce y Mugar, contó con la participación de Andrés Quiles (Coverflex España), Ricardo Ruiz (AXA), Ignacio Sanz (Mapfre Vida) y Diana Hernández (Jhasa Brokers). Todos coincidieron en que los seguros vinculados a la retribución flexible —especialmente salud, ahorro para la jubilación y determinados seguros colectivos de riesgo— se han consolidado como algunos de los productos más valorados por los trabajadores.

Los ponentes subrayaron que estos beneficios se sitúan de forma recurrente entre los servicios más demandados por los empleados, junto a otros como guardería o restauración, y que su atractivo se ve reforzado por el tratamiento fiscal favorable que establece la normativa vigente. No obstante, advirtieron de que los límites fiscales actuales, fijados en muchos casos desde hace más de quince años, han quedado desactualizados frente al incremento de costes, especialmente en el seguro de salud.

Más allá del incentivo fiscal, se defendió la retribución flexible como una herramienta estratégica para mejorar el bienestar, la fidelización y la productividad. “El gran reto es que se valore el producto por su utilidad real para el empleado, no solo por el ahorro fiscal”, apuntaron varios intervinientes, que reclamaron una actualización legislativa para incorporar nuevas necesidades y fórmulas de compensación.

Otro de los ejes del debate fue el papel de las plataformas tecnológicas, que han “democratizado” el acceso a estos sistemas, haciéndolos viables también para pymes con pocos empleados. Según se destacó, hoy cualquier empresa puede implantar esquemas de beneficios sociales con un coste administrativo reducido o incluso nulo.

El debate también puso sobre la mesa la situación de los autónomos, para quienes no existe un modelo equiparable al de la retribución flexible, y la necesidad de avanzar en soluciones específicas. Asimismo, se insistió en la falta de cultura financiera tanto en empresas como en empleados y en la oportunidad que esto representa para el sector asegurador y la mediación.

En este contexto, se atribuyó a los corredores un papel clave como prescriptores y asesores, capaces de diseñar “trajes a medida” en función del tamaño, actividad y realidad de cada empresa. Desde seguros de salud y planes de ahorro colectivo hasta servicios no estrictamente aseguradores —como fisioterapia, apoyo psicológico, asistencia a mayores o cuidado de mascotas—, los participantes defendieron un modelo de beneficios cada vez más personalizado, modular y orientado a la experiencia del empleado.

Corredurías: más empresa, más asesoramiento y más especialización

La segunda mesa, moderada por Cristina Gutiérrez, directora gerente de Fecor, abordó la creciente tendencia de las corredurías a priorizar el negocio de empresas frente al de particulares. En el debate participaron Juan Carlos Muñoz (ARAG), Carmen Gutiérrez (Telefónica Seguros), Gonzalo Gironés (Quality Brokers), Marta Andradas (DKV) y David Salinas (EPG Salinas).

Desde el lado de la mediación, David Salinas explicó que su correduría optó por una especialización casi total en empresas por una cuestión de foco y rentabilidad de los recursos. “No es que el negocio de empresas sea intrínsecamente más rentable, sino que obliga a concentrar esfuerzos, procesos y conocimiento para poder ofrecer un servicio excelente”, señaló.

Gonzalo Gironés coincidió en que el asesoramiento técnico, la gerencia de riesgos y el acompañamiento en el siniestro son elementos diferenciales que cobran especial valor en el ámbito empresarial, donde está en juego la continuidad del negocio y, en muchos casos, el patrimonio personal de los socios.

Desde las aseguradoras se confirmó que esta especialización es una realidad creciente, aunque no excluyente. Varias compañías defendieron la convivencia de modelos: corredurías centradas en empresa, otras en particulares y fórmulas híbridas, con departamentos especializados en salud o beneficios sociales dentro de estructuras más amplias.

El debate abordó también los cambios del mercado: mayor complejidad regulatoria, nuevos riesgos como el ciber, concentración de corredurías y una competencia creciente en precios, especialmente en determinados ramos. En este contexto, se recalcó que el precio no puede ser el único criterio. “Un seguro se valora de verdad cuando ocurre el siniestro”, se recordó, subrayando la importancia de un asesoramiento riguroso para evitar infraseguros o coberturas inadecuadas.

En el ámbito de las renovaciones, se destacó el fuerte incremento de primas en salud, impulsado por el aumento de los costes sanitarios, el envejecimiento de la población y la incorporación de nuevas tecnologías médicas. Según se apuntó, el sector afronta un periodo de ajuste con subidas de doble dígito que previsiblemente se prolongará en los próximos años.

Pese a las dificultades, el tono general fue optimista. Tanto corredores como aseguradoras coincidieron en que la especialización, la profesionalización y la venta consultiva representan una oportunidad para reforzar el valor de la mediación en un entorno cada vez más digitalizado y competitivo.

Reforzar el papel social del seguro

El acto fue clausurado por Mirenchu del Valle, presidenta de Unespa, quien subrayó el papel social del seguro en un contexto marcado por el incremento de los riesgos climáticos, tecnológicos, económicos y geopolíticos. Del Valle recordó episodios recientes como la borrasca Filomena, la sequía o la última dana, con un impacto estimado de 4.800 millones de euros, para poner en valor la capacidad del sector asegurador y de la mediación para acelerar la recuperación de empresas y familias.

Asimismo, llamó a trabajar de forma coordinada para cerrar la brecha de protección existente en España, impulsar el ahorro para la jubilación —especialmente a través de sistemas de previsión complementaria en las empresas— y reforzar la educación financiera, con el objetivo de mejorar la resiliencia de la sociedad ante los retos futuros.

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