Las aseguradoras refuerzan su resiliencia ante catástrofes naturales extremas, según S&P

Las aseguradoras demuestran alta resiliencia ante catástrofes naturales extremas gracias al capital y al reaseguro, según S&P Global Ratings.

El sector asegurador global mantiene una sólida resiliencia ante catástrofes naturales extremas, incluso en escenarios de alta severidad asociados al cambio climático. Así lo concluye un reciente informe de S&P Global Ratings, que destaca la fortaleza del capital y el papel clave del reaseguro en la estabilidad del mercado.

Según el análisis, la mayoría de las aseguradoras y reaseguradoras serían capaces de soportar un evento climático de una frecuencia de 1 en 250 años sin comprometer de forma significativa su calidad crediticia. Este resultado pone de relieve la eficacia de los modelos de gestión de riesgos y la creciente sofisticación del sector ante fenómenos meteorológicos extremos.  

Capital sólido y reaseguro, claves del sector

El informe subraya que la resiliencia del sector se sustenta en tres pilares fundamentales: la gestión de la exposición al riesgo, la adecuación de los programas de reaseguro y el nivel de capital disponible.

En este sentido, los datos muestran que las 50 mayores aseguradoras del mundo mantienen un excedente de capital medio del 18% tras escenarios de estrés, lo que evidencia una posición financiera robusta incluso ante pérdidas severas.  

Además, el uso intensivo del reaseguro permite reducir significativamente la exposición neta al riesgo. En un escenario extremo, la exposición bruta del sector —estimada en unos 430.000 millones de dólares— se reduce a aproximadamente el 15% del capital gracias a estos mecanismos de transferencia de riesgo.  

Impacto creciente del cambio climático

El contexto no es menor. Las pérdidas aseguradas globales superaron los 100.000 millones de dólares en 2025 por sexto año consecutivo, reflejando una tendencia estructural al alza impulsada por el aumento de eventos climáticos extremos.  

Casos recientes como el huracán Ian o los incendios en California evidencian la magnitud del desafío, obligando a las compañías a revisar continuamente sus modelos de suscripción y exposición.

Riesgos para aseguradoras menos diversificadas

No obstante, el informe advierte de que la resiliencia no es homogénea. Las entidades con menor diversificación geográfica o de negocio podrían experimentar una mayor presión sobre su capital y sus ratings.

De hecho, alrededor de un 10% de las aseguradoras analizadas verían deteriorada su adecuación de capital tras un evento extremo, lo que podría afectar a su perfil crediticio.  

Asimismo, el análisis refleja que la concentración del riesgo climático sigue siendo un factor crítico, especialmente en mercados expuestos a catástrofes recurrentes.

Ajustes en ratings y gestión prudencial

S&P también señala que las calificaciones crediticias ya incorporan estos riesgos mediante ajustes específicos en el perfil financiero de las aseguradoras. Aproximadamente el 80% de las entidades con mayor exposición presentan modificaciones en sus ratings para reflejar la volatilidad potencial de capital y resultados.  

En este contexto, la gestión prudencial del riesgo —incluyendo el uso de retrocesión y primas de catástrofes— seguirá siendo determinante para sostener la solvencia del sector.

Un sector preparado, pero en transformación

En conjunto, el informe concluye que el sector asegurador global está preparado para afrontar eventos extremos, aunque deberá seguir adaptándose a un entorno climático cada vez más exigente.

La combinación de capitalización sólida, sofisticación técnica y mecanismos de transferencia de riesgo posiciona a las aseguradoras como un actor clave en la gestión de los impactos económicos del cambio climático.

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