
TransUnion analiza la evolución del fraude en las empresas españolas y revela que el 59 % de los líderes empresariales está muy preocupado por su impacto. Los navegadores web y las aplicaciones móviles concentran los principales ataques de toma de control de cuentas.
Según un estudio de TransUnion, el fraude cometido con identidades sintéticas es el patrón con mayor crecimiento en nuestro país. Los participantes españoles estiman que las pérdidas por fraude equivalen al 6,3 % de los ingresos anuales de sus empresas, frente al 6,5 % tasado por el conjunto de los encuestados globalmente.
El fraude continúa teniendo un efecto directo y significativo sobre los resultados del negocio
Además, según el análisis de TransUnion, el 59 % de los líderes empresariales encuestados en España afirma estar muy o extremadamente preocupado por el impacto del fraude en su negocio. Aunque este porcentaje se sitúa por debajo del registrado globalmente, confirma que el fraude constituye una preocupación estratégica para la mayoría de las empresas en España.
El fraude se diversifica: no existe un riesgo dominante en España
Uno de los aspectos más diferenciales del mercado español frente al resto del mundo es la distribución de las distintas modalidades de fraude. Mientras que el estudio muestra que, a nivel global, el fraude autorizado (o scam) destaca claramente como la principal causa de pérdidas debidas a fraude, en España no existe un único vector dominante.
El fraude de primera persona y el fraude de tercera persona registran el mayor peso en España
Un 20 % cada uno para los responsables empresariales encuestados (frente al 15 % y al 17 %, respectivamente, en términos globales), mientras que el fraude cometido mediante identidades sintéticas, el fraude autorizado (o scam) y el robo de cuentas suponen un 19 % (frente al 18 %, 29 % y 17 %, respectivamente, en términos globales). Esta distribución dibuja un panorama de amenazas considerablemente más diversificado, por lo que las organizaciones deben mantener una estrategia de protección capaz de responder de forma simultánea a múltiples tipologías de fraude, en lugar de concentrar sus esfuerzos en un único riesgo predominante.
Lisette González, directora general de TransUnion España
“Aunque las pérdidas estimadas actualmente por fraude se distribuyen de manera bastante equitativa por tipos de fraude, las expectativas de las organizaciones españolas muestran una evolución mucho más definida”. “El 70 % de los líderes empresariales encuestados en España sitúa el fraude con identidades sintéticas entre las tres modalidades que más crecerán en los próximos dos años, por encima del robo de cuentas (para el 62 %) o el fraude autorizado o scam (para el 61 %). Esto supone que las empresas están anticipándose ante la evolución de un fraude en el que la manipulación de las identidades jugará un papel cada vez más relevante”.
La web y las aplicaciones para móviles, principales objetivos para el robo de cuentas
Los encuestados identifican los navegadores web (33 %) y las aplicaciones móviles (24 %) como los principales canales de inicio de los ataques de toma de control de cuentas. Estos resultados subrayan la importancia de proteger el acceso y la gestión de cuentas en los canales digitales.
La protección de estos canales adquiere así una relevancia creciente, especialmente en un contexto donde las amenazas previstas se orientan cada vez más hacia el compromiso de identidades y cuentas existentes.
Passkeys y biometría destacan entre los métodos principales de autenticación
La evolución de los mecanismos de autenticación refleja también cómo los defraudadores están intentando explotar identidades después de ser verificadas, comunicaciones después de ser enviadas y relaciones después de ser establecidas. Cuando se preguntó por el método primario de autenticación de clientes, los líderes empresariales españoles afirmaron que usaban fundamentalmente passkeys (25 %) y biometría (24 %), por encima de las contraseñas (23 %).
Los códigos de un solo uso (30%) son el mecanismo más utilizado por los líderes empresariales españoles. El PIN fue el segundo método nombrado tan sólo por el 19 %.
En conjunto, estos resultados evidencian una transición gradual hacia modelos de autenticación más robustos, con una menor dependencia de las contraseñas tradicionales y una mayor orientación hacia mecanismos capaces de verificar de forma más fiable la identidad del usuario.
“En términos generales, España mantiene un comportamiento alineado con las tendencias observadas en el conjunto del estudio, aunque presenta características propias que resultan especialmente relevantes y que pueden ser aprovechadas por las empresas españolas para mejorar sus estrategias de fraude”, concluye González.