
Agroseguro ha recibido declaraciones de siniestro por 15.842 hectáreas agrícolas en 2026, la segunda cifra más elevada de los últimos diez años, solo por detrás de 2025. Andalucía, Aragón y Cataluña concentran buena parte de los daños y las indemnizaciones previstas este año superan ya los 2 millones de euros.
Los incendios forestales están dejando también un importante impacto sobre el sector primario. Más de 116.500 hectáreas agrícolas aseguradas han sufrido daños por fuego durante la última década, según los datos de Agroseguro. Solo en 2026, y con información cerrada a 17 de agosto, la entidad ha recibido declaraciones de siniestro correspondientes a 15.842 hectáreas, una cifra que previsiblemente seguirá aumentando a medida que agricultores y ganaderos puedan acceder a las explotaciones afectadas y comunicar los daños.
El dato convierte a 2026 en el segundo año con mayor superficie agrícola siniestrada por incendios de la última década, únicamente por detrás de 2025, cuando se alcanzaron 20.740 hectáreas.
En conjunto, entre 2017 y 2026 se han contabilizado 116.588 hectáreas agrícolas afectadas por incendios, junto con 593 declaraciones de siniestro correspondientes a explotaciones ganaderas. Las primeras estimaciones apuntan a que las indemnizaciones correspondientes a 2026 superarán los 2 millones de euros, lo que elevaría a unos 22,6 millones de euros el importe abonado por Agroseguro en la última década por daños provocados por el fuego en producciones agrícolas y ganaderas.
El cereal concentra más del 90% de los daños
Los incendios registrados en 2026 han afectado a 41 provincias, aunque cuatro concentran más de un millar de hectáreas siniestradas: Sevilla, con 2.030 hectáreas; Huesca, con 1.559; Córdoba, con 1.489; y Lleida, con 1.454 hectáreas.
Más del 90% de la superficie afectada corresponde a cultivos herbáceos, principalmente cereal de invierno, aunque los daños se extienden también a una veintena de producciones, entre ellas girasol, leguminosas, frutos secos, olivar, viñedo, frutales y cítricos, además de explotaciones forestales.
Los mayores daños agrícolas de este año se han concentrado en el valle del Ebro. El incendio registrado a finales de junio en La Litera (Huesca) ha generado declaraciones correspondientes a unas 1.200 hectáreas agrícolas, mientras que los fuegos de la comarca de La Segarra (Lleida), también en junio, han afectado a más de 600 hectáreas.
El mes de junio aparece además como uno de los periodos de mayor impacto en la serie histórica, al coincidir con la fase final del ciclo del cereal de invierno.
2025 mantiene el récord de superficie siniestrada
El ejercicio 2025 continúa siendo el peor de la última década en términos de superficie agrícola afectada, con 20.740 hectáreas. Una parte importante correspondió a los incendios registrados en la comarca de La Segarra, en Lleida, que afectaron a más de un millar de parcelas y 6.345 hectáreas de cereal.
También destacan los incendios de León de agosto de 2025, con unas 719 hectáreas agrícolas siniestradas.
Antes de estos episodios, 2022 había sido uno de los años de mayor siniestralidad, con 15.371 hectáreas afectadas. Los incendios de Navarra de junio provocaron daños en cerca de 2.000 parcelas de herbáceos y viñedo, mientras que los fuegos de la Sierra de la Culebra, en Zamora, afectaron a unas 700 parcelas y 856 hectáreas.
El seguro agrario cubre los daños por incendio
Agroseguro recuerda que la cobertura de incendio está incluida en las garantías básicas de todas las líneas de seguro agrario, tanto para producciones agrícolas como ganaderas.
“Todos los productores asegurados cuentan con protección frente a este riesgo dentro de las garantías básicas de sus pólizas”, explica Félix Novoa, director del área Técnica de Agroseguro. Esta protección incluye los daños en la producción y, cuando corresponde, en las plantaciones. En las explotaciones ganaderas, también cubre los daños sufridos por los animales asegurados como consecuencia del fuego.
En el caso de los cultivos herbáceos, la cobertura se extiende además a la producción afectada por la creación de cortafuegos preventivos necesarios para las labores de extinción.
La indemnización se mantiene con independencia del origen del incendio. Si posteriormente se determina que el fuego fue provocado y se identifica al responsable, las entidades aseguradoras pueden iniciar las reclamaciones correspondientes para recuperar los importes abonados.
Primero la seguridad y después la comunicación del siniestro
Ante un incendio, Agroseguro insiste en que no existe urgencia para comunicar el siniestro. La prioridad debe ser seguir las instrucciones de las autoridades y evitar cualquier riesgo personal.
Una vez extinguido el fuego y cuando sea seguro acceder a las explotaciones, los agricultores y ganaderos podrán comunicar los daños a través de su mediador o de los canales habituales.
La compañía señala que coordinará la valoración de los daños y el pago de las indemnizaciones con el objetivo de facilitar la recuperación de las explotaciones afectadas.