Propuesta de fin de semana: Guía para redescubrir Teruel



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REVISTA FEBRERO 16 PORTADAEn la vida en ocasiones no se nos mide por lo que valemos, sino por lo bien que nos vendemos. Esa máxima referida a las personas puede aplicarse perfectamente al mundo del turismo. Hay territorios, lugares y ciudades increíbles que bien por pertenecer a un país o región con menos nombre o fama, a causa de una deficiente campaña publicitaria o lastrados por un prejuicio o leyenda urbana se mantienen indiferentes al interés del viajero habitual.

Un texto de Diego Fernández Torrealba

Uno de esos espacios es la pequeña ciudad de Teruel, que harta de ser tan injustamente ignorada tuvo la habilidad de idear un eslogan tan contundente como certero: Teruel existe. Y a quienes van les acaba demostrando que no sólo existe, sino que además es bonita.

Bella y muy rica en arte, como bandera del mudéjar en España. Toda la ciudad es un museo de esta expresión artística merced a la cual se combinó de una manera tan peculiar la arquitectura musulmana con la cristiana. El mudéjar -Patrimonio de la Humanidad en la urbe- regala a este apartado sitio un sello propio y una originalidad difíciles de encontrar.

Vamos a dar un paseo. Empezamos por la peculiar catedral, que no nos recordará a ninguna que hayamos visto: su base es mudéjar pero desde su origen en 1171 ha absorbido otros estilos como el plateresco, el gótico, el renacentista, el neoclásico y el modernista en una mezcla magistral.

Tampoco se puede dejar de visitar el conjunto formado por la Iglesia de San Pedro y el Mausoleo de los Amantes.

La primera, gótica, llama la atención por su fascinante interior, de estilo modernista neo mudéjar, y su torre del siglo XIII; el segundo por la popular leyenda encerrada en ese gran monumento funerario de sólido alabastro.

Las torres de San Martín y del Salvador, también con una trágica leyenda de amor a sus espaldas, lucen junto a las de la Catedral, San Pedro y la Merced, honrando gracias a su imaginación decorativa no exenta de armonía el no siempre valorado arte mudéjar.

La pequeña Teruel también llama la atención del visitante por la magna y fabulosa escalera que da acceso al casco histórico. De más reciente construcción (1920-1921) y estilo neo mudéjar, supone un grandioso acceso al centro de la ciudad si bien no el único.

El principal lugar de reunión y celebración de la villa es la plaza del torico – así se llama popularmente a la Plaza Mayor-, agradable espacio público porticado que presume de edificios modernistas y cuya guinda es una minúscula estatua de este bravo animal. Es un homenaje a Teruel, cuyo nombre procede de la mezcla de Tor (toro) y uel (la estrella).

La capital del sur de Aragón ofrece un importante patrimonio mudéjar y modernista, un casco histórico agradable y bonito, la leyenda de los amantes y mil más, buen jamón y queso, mucha paz, veranos frescos y pueblos cercanos de interés turístico y gran belleza como Albarracín. Y además resulta perfecta para una escapada corta pues se recorre con facilidad en un par de días o incluso en uno. Razones suficientes para probar que Teruel no sólo existe, sino que merece mucho la pena ser redescubierto.

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