
El estudio de la Fundación Affinity revela que solo una minoría de perros y gatos ingresados en centros de acogida cuenta con microchip, lo que dificulta conocer su historial médico previo.
Adoptar un perro o un gato también implica asumir que, en muchos casos, se desconoce parte de su historial de salud. En 2025, sólo el 27% de los perros y el 6% de los gatos que llegaron a los centros de acogida en España estaban identificados con microchip, según datos del estudio Él nunca lo haría, de Fundación Affinity. Para las familias que adoptan, esto puede traducirse en empezar de cero a la hora de conocer los antecedentes y necesidades del animal.
La edad influye en los tiempos de adopción
Mientras que los cachorros de perro esperan una media de 2,7 meses para encontrar familia, el resto de los perros permanece una media de 12,8 meses. En los gatos, la diferencia es similar: 3,3 meses en el caso de los cachorros frente a 13,2 meses para el resto. Entre los factores que más pueden prolongar la estancia en los centros de acogida, el 57,2% de las entidades señala las enfermedades crónicas.
El primer paso: conocer su estado de salud
Cuando una familia adopta, no siempre dispone de información sobre todo lo que ha vivido anteriormente. Por eso, una de las primeras recomendaciones de los profesionales veterinarios es realizar una revisión que permita establecer su estado de salud y detectar posibles necesidades de seguimiento.
“Cuando una familia adopta un perro o un gato adulto, muchas veces no sabe qué ha vivido ni qué enfermedades puede arrastrar. Una revisión veterinaria completa en las primeras semanas permite conocer su punto de partida”, explica Kristin Kiefer, veterinaria de petolo.
La prevención adquiere especial importancia a medida que el animal envejece
Algunas patologías pueden desarrollarse de forma silenciosa y no mostrar signos evidentes hasta que se encuentran en una fase más avanzada. En el caso de los gatos, además, esta dificultad puede ser mayor, ya que tienden a ocultar los signos de enfermedad.
Pérdida de peso, aumento de la sed, menor actividad, cambios en el apetito, mal aliento, cojeras o modificaciones en su comportamiento social son algunas de las señales a las que conviene prestar atención y que pueden justificar una consulta veterinaria.
La prevención también depende de poder mantener los cuidados
El coste de la atención veterinaria es otro de los factores que puede influir en el seguimiento de la salud del animal. “El aumento de los costes hace que se pospongan con más frecuencia los exámenes preventivos y las pruebas diagnósticas. Como consecuencia, las enfermedades se detectan más tarde y las opciones de tratamiento pueden ser más limitadas”, señala Kiefer.
Desde su experiencia, los retrasos pueden darse especialmente en pruebas diagnósticas, tratamientos dentales y terapias que requieren un seguimiento prolongado. Por ello, mantener unos cuidados preventivos básicos resulta especialmente relevante en animales cuyo historial se desconoce.
Una alimentación adecuada, mantener un peso saludable, realizar revisiones veterinarias periódicas, cumplir con las pautas preventivas y prestar atención a la salud dental son algunas de las medidas que pueden contribuir a detectar cambios de salud de forma temprana.
Planificar la salud desde el momento de la adopción
El desconocimiento sobre el pasado del animal también puede ser relevante a la hora de planificar su protección. En este contexto, Petolo ofrece cobertura para las enfermedades congénitas cuando los primeros síntomas aparecen después de la contratación del seguro, sin periodo de carencia y con un límite de 1.500 euros por malformación.
Las enfermedades crónicas que se manifiesten después de la contratación están cubiertas según las condiciones de la póliza. La cobertura permite acudir a cualquier veterinario y los planes de petolo incluyen también un presupuesto anual destinado a cuidados preventivos, como vacunas, desparasitaciones o limpieza dental.
Ana Feijoo, Country Manager de petolo en España
“Cuando una familia sabe qué cuidados necesita su animal y cuenta con un plan de prevención desde el primer día, la incertidumbre pesa mucho menos. Adoptar a una gata con enfermedades congénitas y necesidades especiales me ha enseñado que los primeros meses están llenos de preguntas: qué le ocurre, qué cuidados va a necesitar y cómo acompañarla bien. Especialmente en el caso de un animal adulto cuyo historial no está completamente documentado, anticiparse a sus necesidades permite cuidarlo mejor durante todas las etapas de su vida».
La adopción no termina cuando el animal llega a su nuevo hogar. Conocer su estado de salud, establecer una rutina de prevención y planificar sus cuidados son también parte del proceso de adaptación y una forma de acompañarlo durante todas las etapas de su vida.