Soy autónomo ¿Por qué mi pensión es un 30% más baja?

Lee este y otros contenidos interesantes en la edición de febrero de la revista Seguros elEconomista

Un texto de Virginia M. Zamarreño

REVISTA FEBRERO 16 PORTADALos trabajadores autónomos cobran de media una pensión un 30 por ciento inferior a la de los trabajadores por cuenta ajena. Conozca las claves para evitar esta brecha y disfrutar de una jubilación digna.

Los trabajadores autónomos generaron en 2015 una media de 207 empleos netos cada día, en total, crearon el pasado ejercicio un total de 36.305 nuevos puestos de trabajo a su cargo y se sumaron al régimen especial de trabajadores autónomos otros 39.219 profesionales, de acuerdo con un informe publicado por ATA, la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos.

Los profesionales autónomos se han convertido en un referente en la creación de empleo en los años más crudos de la crisis, incluso muchos trabajadores por cuenta ajena que perdieron su empleo han visto la oportunidad de establecerse por su cuenta y probar suerte ofreciendo sus servicios como profesional autónomo. El Gobierno ha puesto en marcha diferentes medidas para fomentar el autoempleo y la puesta en marcha de negocios, a través de incentivos fiscales y ayudas económicas. Pero cuando llega la hora de jubilarse, la pensión media de los trabajadores por cuenta propia continúa siendo cerca de un 30 por ciento más baja que la que cobra un trabajador por cuenta ajena una vez terminada su vida laboral.

¿A qué se debe esto? Fuentes de ATA explican que el procedimiento para realizar el cálculo de la pensión es el mismo para los beneficiarios de ambos regímenes (Régimen Especial de los Trabajadores Autónomos (RETA) y Régimen General).

“La diferencia estriba en que las bases de cotización de los autónomos tradicionalmente han sido mucho más bajas que las de los trabajadores por cuenta ajena y que el sistema de cotización de autónomos en nuestro país es voluntario”, señalan desde la Federación.

Es decir, el autónomo elige cotizar entre una base mínima de 884,4 euros y una máxima de 3.606 euros al mes. Esto supone que si se cotiza por una base mínima como autónomo persona física, se pagan 264 euros y en el caso de autónomos societarios 315 euros. El 86,3 por ciento de los autónomos persona física cotiza por la base mínima, independientemente de sus ingresos. “Esto implica que la cotización media en el RETA sea entre un 30 y un 40 por ciento, más bajo, lo que supone que las prestaciones y las pensiones también lo sean en la misma proporción”, explican.

Con datos de la Seguridad Social correspondientes a 2015, los trabajadores autónomos jubilados cobraban, de media, 691,49 euros al mes, una cuantía 335 euros inferior a la que percibían los jubilados del Régimen General, que cobraron una pensión media de 1.026,66 euros mensuales. En total, cerca de un 33 por ciento menos.

¿Cómo puede evitarse esta brecha?

ATA indica que muchos trabajadores autónomos “cotizan más a la Seguridad Social por sus propios trabajadores que por ellos mismos”. Para evitar el impacto negativo a la hora de jubilarse, la Federación que preside Lorenzo Amor recomienda a los autónomos, en la medida de lo posible y siempre de acuerdo a su situación económica, “aumentar su base de cotización y adecuarla progresivamente a sus rendimientos netos”.

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