Los diez errores que pueden dejar sin protección a directivos y administradores en un seguro D&O

Los diez errores que debes evitar al contratar un seguro D&O

MDS alerta de los fallos más habituales al contratar o renovar una póliza de responsabilidad para directivos y recuerda que una mala interpretación puede comprometer la cobertura.

El seguro de responsabilidad civil para administradores y directivos (D&O) se ha convertido en una herramienta esencial para proteger el patrimonio personal de consejeros, ejecutivos y altos cargos en un entorno empresarial cada vez más complejo y exigente. Sin embargo, su elevado grado de especialización hace que una contratación o renovación inadecuada pueda limitar seriamente la protección esperada.

Con el objetivo de aclarar algunas de las principales dudas sobre esta modalidad aseguradora, MDS ha impulsado la publicación El Seguro de D&O en 185 Preguntas y Respuestas, obra de José María Elguero, patrocinada por Intact Insurance y desarrollada con la colaboración de AGERS.

A partir de este trabajo, la compañía identifica diez errores frecuentes que empresas y directivos deberían evitar al revisar sus pólizas.

No todas las pólizas ofrecen la misma protección

Uno de los errores más habituales consiste en asumir que todas las pólizas de D&O cubren exactamente los mismos riesgos. Según advierte MDS, las diferencias entre aseguradoras pueden ser significativas en aspectos como las personas protegidas, las exclusiones, los límites de indemnización o el tratamiento de las reclamaciones.

Dos productos aparentemente similares pueden ofrecer respuestas muy distintas cuando surge un siniestro.

Revisar quién está realmente asegurado

La definición de asegurado es uno de los elementos más sensibles del contrato. Dependiendo de la redacción de la póliza, pueden quedar incluidos —o excluidos— administradores, altos directivos, consejeros independientes, secretarios del consejo, abogados internos o responsables de filiales.

Por ello, la compañía recomienda revisar con detalle el alcance de la cobertura antes de firmar o renovar el seguro.

La renovación no es un mero trámite administrativo

MDS insiste en que la renovación anual de una póliza de D&O exige una revisión exhaustiva del riesgo asegurado. El cuestionario que acompaña este proceso permite actualizar la información que maneja la aseguradora y cualquier omisión relevante puede desencadenar conflictos posteriores sobre la cobertura.

Especial atención merecen los hechos conocidos que puedan derivar en futuras reclamaciones, ya que el momento en el que se detectan y la forma en que se comunican pueden resultar determinantes.

Cambios societarios y defensa jurídica

El crecimiento empresarial, las adquisiciones, la creación de nuevas filiales o los cambios en la estructura accionarial también pueden modificar sustancialmente el riesgo cubierto.

Además, MDS recuerda que la cobertura de defensa jurídica no siempre implica una protección total. Es fundamental comprobar qué gastos están incluidos, si existen despachos preferentes o qué límites afectan a aspectos como las fianzas o los costes adicionales.

Atención a sublímites y exclusiones

Otro de los errores habituales consiste en pasar por alto los sublímites establecidos para determinadas garantías específicas, como la responsabilidad tributaria subsidiaria, los gastos de emergencia o determinadas coberturas accesorias.

Asimismo, la correduría subraya la importancia de analizar con detalle las exclusiones, ya que son las que delimitan el alcance real de la protección.

El precio no debe ser el único criterio

Por último, MDS advierte de que elegir una póliza únicamente por su precio puede resultar contraproducente. Una prima más reducida puede ocultar limitaciones importantes en las coberturas, mayores restricciones o una menor capacidad de respuesta ante un siniestro.

La publicación impulsada por la compañía pone de relieve que el seguro de D&O se ha consolidado como un elemento clave del gobierno corporativo y que una revisión periódica de sus condiciones resulta imprescindible para adaptarlo a la evolución del negocio y a las nuevas responsabilidades de administradores y directivos.

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