El crecimiento de la IA multiplica los riesgos aseguradores de los proyectos renovables

El crecimiento de la IA multiplica los riesgos aseguradores de los proyectos renovables

JHASA señala que la asegurabilidad de los proyectos renovables, las plantas y sistemas de almacenamiento son factores determinantes para lograr la financiación de los mismos.


El rápido crecimiento de la inteligencia artificial está elevando la demanda de centros de datos y, con ella, la necesidad de nuevas infraestructuras energéticas capaces de proporcionar un suministro continuo y estable. Esta transformación abre una oportunidad para el desarrollo de proyectos renovables en España, pero también introduce riesgos técnicos, financieros y operativos que deben contemplarse desde sus primeras fases.

JHASA advierte de que el éxito de estas inversiones no dependerá únicamente de la disponibilidad de energía, sino también de que las plantas, los sistemas de almacenamiento y los acuerdos de suministro asociados resulten financiables y asegurables.

Centros de datos

Las previsiones apuntan a que la capacidad mundial de los centros de datos podría alcanzar los 219 GW en 2030, cerca de tres veces el nivel actual. Este crecimiento disparará la demanda de plantas solares y eólicas, baterías, soluciones híbridas y acuerdos de compraventa de energía a largo plazo.

Juan Escudero, Managing Partner de JHASA

“La inteligencia artificial tiene una dimensión física que no siempre se tiene suficientemente en cuenta. Los centros de datos funcionan de manera continua y necesitan grandes volúmenes de electricidad, por lo que el desarrollo tecnológico estará cada vez más vinculado a la capacidad de construir y proteger nuevas infraestructuras energéticas”.

La asegurabilidad puede condicionar la financiación

España se encuentra bien posicionada para atraer estas inversiones gracias a sus recursos renovables, la disponibilidad de suelo y el desarrollo de los Power Purchase Agreements o PPA, que permiten a los grandes consumidores contratar energía a largo plazo y aportan previsibilidad de ingresos a los productores.

Sin embargo, cada nuevo proyecto incorpora una cadena de riesgos que abarca la obtención de avales, la construcción, la conexión a la red, el transporte de componentes, los fenómenos meteorológicos extremos, el almacenamiento energético, la ciberseguridad industrial y las posibles interrupciones en la operación.

JHASA recomienda analizar estos riesgos desde el diseño inicial del proyecto y revisar la compatibilidad entre los contratos de financiación, construcción, operación y suministro energético.

En función de cada operación, la estructura de protección puede incluir seguros de:

  • Caución
  • Construcción y montaje
  • Daños materiales
  • Avería de maquinaria
  • Transporte
  • Responsabilidad civil
  • Pérdida de beneficios
  • Ciberriesgos

“El seguro no puede abordarse como un trámite final. La asegurabilidad de un proyecto renovable puede condicionar su financiación, sus plazos y su capacidad para atraer inversión. Integrarla desde el principio permite detectar posibles vacíos de protección antes de que se conviertan en un obstáculo”, explica Escudero.

Para JHASA, España tiene una oportunidad para consolidarse como uno de los polos europeos de infraestructura digital y energética, siempre que el desarrollo de los nuevos proyectos se realice de forma ordenada, resiliente y asegurable.

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