
Las catástrofes naturales generaron 42.000 millones de dólares (unos 36.000 millones de euros) en pérdidas aseguradas durante el primer semestre de 2026, un 16% menos que la media de los últimos diez años, según las estimaciones del Swiss Re Institute. Se trata del menor volumen de pérdidas aseguradas registrado en un primer semestre desde 2020.
Sin embargo, la reaseguradora advierte de que esta evolución relativamente favorable no debe interpretarse como una reducción del riesgo. El aumento de las temperaturas, la mayor exposición de viviendas, empresas e infraestructuras en zonas vulnerables y el incremento de los costes de reconstrucción mantienen al alza la amenaza de grandes siniestros.
Las tormentas convectivas severas fueron de nuevo el principal motor de las pérdidas aseguradas, con unos daños estimados en 28.000 millones de dólares, aunque por debajo de la tendencia histórica. La actividad de estas tormentas en Estados Unidos se mantuvo por encima de la media, pero los episodios de mayor impacto afectaron en menor medida a Texas, las Grandes Llanuras del Sur y el sureste del país, regiones donde existe una elevada concentración de bienes asegurados.
El primer semestre deja así una fotografía de pérdidas inferior a la habitual, pero con importantes diferencias entre territorios y tipos de peligro. De hecho, Swiss Re subraya que el coste asegurado de una catástrofe no depende únicamente de la intensidad del fenómeno, sino también de dónde se produce y de la cantidad de activos expuestos y asegurados en esa zona.
Europa afronta una temporada de incendios más peligrosa
Uno de los principales focos de preocupación se encuentra ahora en Europa. El récord de temperaturas registrado en junio, unido a unas condiciones persistentemente secas, ha generado un escenario especialmente favorable para la propagación de incendios forestales.
Europa es actualmente el continente que se calienta más rápido y registra un 64% más de días calurosos, definidos como aquellos en los que la temperatura máxima alcanza al menos los 30 grados, que en la década de 1950.
Este contexto contribuyó a adelantar la temporada de incendios y favoreció unas condiciones especialmente propicias en el oeste y sur de Europa. Francia y España ya sufrieron importantes incendios durante el mes de julio.
Aunque los incendios forestales todavía representan una proporción relativamente pequeña de las pérdidas aseguradas en Europa, se han convertido en el fenómeno meteorológico extremo que más rápidamente está aumentando a escala global. Según la investigación del Swiss Re Institute, las pérdidas aseguradas por incendios forestales en Europa han crecido entre un 8% y un 11% anual en términos reales desde 1970.
El reasegurador advierte además de que las temporadas de incendios son cada vez más largas y que las condiciones favorables para su propagación aparecen con mayor frecuencia en zonas que históricamente presentaban una menor exposición.
El segundo semestre concentra la mayor parte de las pérdidas
El menor volumen de siniestros registrado entre enero y junio tampoco garantiza un ejercicio tranquilo. Históricamente, el 58% de las pérdidas aseguradas mundiales por catástrofes naturales se concentra en el segundo semestre del año, principalmente por la temporada de huracanes del Atlántico Norte.
Aunque el fenómeno de El Niño tiende a reducir la actividad de huracanes en el Atlántico, Swiss Re recuerda que no elimina el riesgo de que estos fenómenos toquen tierra. Desde 1950, el 22% de los huracanes que han tocado tierra en Estados Unidos se produjeron durante episodios de El Niño.
Además, los huracanes son solo uno de los elementos que determinarán el comportamiento de las catástrofes durante la segunda mitad del ejercicio. El fenómeno puede influir también en la actividad de los ciclones tropicales en el Pacífico central y oriental y modificar el riesgo de inundaciones, incendios y otros episodios meteorológicos extremos.
El seguro cubre el 42% de las pérdidas económicas
Las pérdidas económicas provocadas por catástrofes naturales alcanzaron los 100.000 millones de dólares durante el primer semestre de 2026, frente a los 152.000 millones del mismo periodo de 2025 y los 111.000 millones de media en los primeros semestres de los últimos diez años.
De esta cantidad, el sector asegurador cubrió aproximadamente el 42%, frente a una media del 33% en los últimos 30 años. Swiss Re atribuye esta mayor penetración aseguradora a que buena parte de los daños se concentraron en mercados con elevados niveles de aseguramiento y en riesgos ampliamente cubiertos.
El contraste es especialmente evidente en Venezuela, donde una secuencia de terremotos provocó unas pérdidas económicas estimadas de 20.000 millones de dólares. En este caso, la baja penetración del seguro hace prever que solo una pequeña parte de los daños esté asegurada.
En conjunto, las pérdidas económicas totales por catástrofes naturales y eventos provocados por el hombre alcanzaron los 107.000 millones de dólares en el primer semestre, frente a los 160.000 millones del mismo periodo de 2025. Las pérdidas aseguradas totales se situaron en 48.000 millones, frente a los 98.000 millones de un año antes.
Más exposición y mayores costes de reconstrucción
Para Swiss Re, la relativa calma de los primeros seis meses no cambia los factores estructurales que están impulsando el coste de las catástrofes naturales. El crecimiento de la exposición en zonas de riesgo y el aumento de los costes de reconstrucción continúan presionando al alza las pérdidas potenciales.
“Un primer semestre menos costoso no significa que el riesgo haya desaparecido”, advierte Balz Grollimund, responsable de Catastrophe Perils de Swiss Re. El experto señala que un solo huracán, terremoto o incendio forestal de gran magnitud puede modificar rápidamente el balance anual.
En el caso europeo, los recientes incendios muestran cómo unas condiciones más cálidas y secas están aumentando la probabilidad de grandes incendios, mientras que la expansión de viviendas, empresas e infraestructuras en zonas expuestas incrementa también el coste potencial de estos fenómenos.
La reaseguradora considera que reforzar la resiliencia y reducir el riesgo subyacente serán cada vez más importantes para mantener la disponibilidad y la asequibilidad del seguro frente a un escenario de catástrofes naturales cada vez más cambiante.