
La borrasca Kristin, los temporales invernales y las catástrofes naturales dejan más de 7.700 millones de dólares en daños en la península ibérica en el primer semestre de 2026.
En los primeros seis meses del año, los desastres naturales provocaron pérdidas en todo el mundo estimadas en casi 112.000 millones de USD. De esa cifra, solo 44.000 millones de USD estaban asegurados, lo que representa una brecha de cobertura del 60%. Las pérdidas se situaron ligeramente por debajo de la media ajustada a la inflación del primer semestre de los últimos diez años (pérdidas totales: 113.000 millones de USD; pérdidas aseguradas: 50.000 millones de USD), pero significativamente por debajo de la media de los últimos 5 años (pérdidas totales: 136.000 millones de USD; pérdidas aseguradas: 66.000 millones de USD).
Sismo de alta magnitud en Venezuela
El desastre natural más destructivo fue un terremoto doble registrado en Venezuela el 24 de junio. En cuestión de minutos, dos potentes sismos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron la zona situada a unos 200 km al oeste de la capital, Caracas, cerca de la localidad de Morón.
Según el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), fue el seísmo más potente en golpear esta zona de altísima actividad sísmica desde 1900. Miles de personas perdieron la vida. Según estimaciones preliminares, se prevé que las pérdidas totales alcancen los 30.000 millones de USD, con unas pérdidas aseguradas inferiores a los 1.000 millones de USD.
Impacto de tormentas eléctricas en Estados Unidos
Para las aseguradoras, las fuertes tormentas eléctricas en EE. UU. fueron el principal factor de pérdidas en el primer semestre. Sin embargo, con unas pérdidas totales de unos 30.000 millones de USD y unas pérdidas aseguradas de 22.000 millones de USD, los daños causados por estas tormentas estuvieron por debajo del promedio de los últimos diez años (pérdidas totales: 34.000 millones de USD; pérdidas aseguradas: 26.000 millones de USD). Aun así, el hecho de que los episodios de tornados y granizo se mantuvieran dentro de los rangos esperados habría indicado normalmente mayores pérdidas.
Declaraciones destacadas
Thomas Blunck:
«El primer semestre del año ha supuesto un respiro bienvenido tras varios años de elevadas pérdidas por desastres naturales. Sin embargo, el cambio climático y la creciente exposición persisten, lo que aumenta el riesgo de sufrir pérdidas aún mayores en el futuro. La mejor manera de que la sociedad reduzca estas pérdidas es dejar de construir en zonas de alto riesgo y continuar invirtiendo en prevención».
Foco en Europa: las catástrofes naturales en el continente superaron la media de la última década
Aparte de las olas de calor, las intensas borrascas invernales causaron cuantiosos daños en toda Europa. A principios de año, en poco más de un mes, nueve borrascas afectaron a Portugal y España, incluida Kristin, la más devastadora de todas, a finales de enero.
Inusualmente virulenta para la península ibérica, Kristin azotó la región con rachas de viento de hasta 170 km/h y fuertes precipitaciones, provocando graves pérdidas por valor de unos 7.700 millones de USD, de los cuales alrededor de 1.800 millones estaban asegurados. A finales del primer semestre, las pérdidas en Portugal ya habían superado las pérdidas totales anuales y aseguradas más altas registradas en el país desde 1980, período que abarca la base de datos NatCatSERVICE de Munich Re.
En conjunto, las nueve borrascas de invierno representaron alrededor del 80 % de las pérdidas totales y el 70 % de las pérdidas aseguradas en Europa por desastres naturales en el primer semestre. Las pérdidas totales por catástrofes naturales, de unos 22.000 millones de USD, y las pérdidas aseguradas, de algo más de 7.000 millones de USD, superaron las cifras medias de los últimos diez años (18.000 millones y 6.600 millones de USD, respectivamente, ajustadas a la inflación).
Olas de calor en Europa y Norteamérica intensificadas por el cambio climático
Las olas de calor sin precedentes dominaron la primera mitad del año en Norteamérica y Europa. La comunidad científica habla ya de «temperaturas que pulverizan récords», ya que en muchos lugares los nuevos máximos superaron con creces los registros anteriores.
Esto afectó especialmente a amplias zonas de Europa central y occidental durante el mes de junio. Por ejemplo, en la localidad de Möckern, al este de Alemania, se registró una temperatura de 41,8 °C, es decir, 0,6 °C por encima del anterior récord nacional fijado en 2019. Conviene recordar además que junio no suele ser el mes más caluroso del año. Los récords mensuales de temperatura ya se habían batido en Europa durante una primera ola de calor en mayo.
Se prevé que un Súper El Niño altere los fenómenos meteorológicos extremos en todo el mundo
Se espera que la segunda mitad de 2026 esté marcada por el fenómeno climático de El Niño, el cual tiende a provocar temperaturas aún más elevadas e influye en eventos meteorológicos extremos en muchas regiones del planeta.
El Niño forma parte de un ciclo climático natural conocido como ENOS (El Niño-Oscilación del Sur). Este ciclo implica cambios periódicos en las temperaturas y en las condiciones atmosféricas del Pacífico, los cuales pueden alterar los patrones meteorológicos en todo el globo.
- Sequías e incendios: En regiones como Australia, América Central y el suroeste de África, El Niño aumenta el riesgo de sequías e incendios forestales.
- Lluvias e inundaciones: En el oeste de América del Sur, partes de Brasil y el suroeste de Estados Unidos, puede provocar un incremento de las lluvias torrenciales acompañadas de inundaciones repentinas.
- Ciclones: Aunque atenúa la temporada de huracanes en el Atlántico Norte, intensifica la actividad de ciclones tropicales en todas las zonas del Pacífico Norte, incluido el Pacífico Noroeste.
El Niño tiende a provocar un aumento en las temperaturas medias globales, sumándose a las elevadas temperaturas causadas por el cambio climático. Las temperaturas medias mundiales de la superficie del mar ya se encuentran en niveles récord. En términos de temperatura media global, 2024 ostenta actualmente el récord, situándose unos 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales, influenciado en parte por El Niño. Al igual que ocurre ahora, en aquel entonces El Niño comenzó en el transcurso de 2023 y siguió teniendo un impacto significativo hasta bien entrado el año siguiente.