Algo pasa con Facebook



Ana M. Serrano

Estamos en Facebook, charlamos en Facebook, subimos fotos, contamos cosas –algunos, demasiadas; pero esa es otra historia–, cambiamos nuestro estado y miramos el de nuestros amigos… Sí, la mayoría de las personas –me refiero a los habitantes del mundo supuestamente desarrollado– tenemos un perfil en Facebook, es cierto. No en vano es, actualmente, la red social más activa y con mayor número de usuarios. Pero realmente, ¿qué hacemos en Facebook? O mejor, ¿qué percepción tenemos de esta herramienta? ¿Nos resulta útil, divertida, interesante…, o más bien todo lo contrario?

No pretendo realizar un análisis sobre el uso de Facebook, ni muchísimo menos. Sin embargo los últimos estudios sobre la utilización de esta red social muestran un notable abandono de la misma, tanto con respecto al número de usuarios, como al tiempo que pasamos en ella; un descenso mucho más relevante si nos centramos en el público adolescente.

Y entre tanta estadística y tanto número hostil, salta a la palestra Facebook, The Musical. El nuevo éxito viral de AVbyte que, con su sello inconfundible, había alcanzado en tan sólo dos días casi el medio millón de visualizaciones. Ingenioso, pegadizo y al más puro estilo norteamericano, esta parodia –¿u homenaje?– sobre la popular red social pone de manifiesto todo lo contrario. Bajo el estribillo facilón y contagioso de “Facebook, Facebook, tengo que mirar mi Facebook”, el vídeo nos demuestra que aún existen auténticos adictos: “tengo que saber si han comentado mi estado”, “cuántos ‘likes’ tiene mi nueva foto de perfil”, “¡oh, dios mío nadie dice nada!, “¡voy a refrescar otra vez!” Y así.

Exceso de juegos y aplicaciones, contenido poco relevante, aburrimiento, cambios constantes en la política de privacidad… Son muchos los motivos para el desencanto (y seguramente existen otros tantos para permanecer enganchado) pero, desde luego, algo pasa con Facebook. Y si las empresas del sector asegurador, en ocasiones, carecen de un plan estratégico definido –no basta con “estar”– y la gente más joven –sus más que posibles clientes futuros– emigra a otras redes, tal vez deberían reformular sus planteamientos: ¿por qué estoy en Facebook?, ¿es realmente la herramienta que necesito?, ¿qué otras opciones existen? Y digo tal vez…, sólo tal vez. Nunca está de más reflexionar.

Eso sí, empresas, directivos o “simples mortales”, adictos o no, “superfans” o “antifacebook”, aviso: si veis el videoclip vais a estar tarareando el dichoso estribillo durante un buen rato. ¡No digáis que no os lo he advertido!

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