
El estilo de vida actual está afectando la salud visual a un ritmo alarmante. En España, la miopía se ha convertido en una de las afecciones más comunes.
“La miopía suele aparecer en la niñez, y tiene un fuerte componente hereditario. Sin embargo, lo que es alarmante es que el incremento de casos muchas veces suele estar estrechamente relacionado con el estilo de vida actual, el cual favorece la exposición prolongada a actividades que requieren un esfuerzo visual constante. La miopía, en su forma más grave, puede derivar en problemas más serios como el desprendimiento de retina, una consecuencia extrema pero posible sobre todos en miopías severas la cual requiere atención oftalmológica invasiva y urgente.” explica Daniela Silva, especialista en Medicina Interna de Cigna Healthcare España.
Hábitos comunes que empeoran la salud visual
Sobreexposición a pantallas
Aunque no existen evidencias científicas que demuestren que esta luz cause daños directos en la salud ocular, el uso prolongado de dispositivos electrónicos como televisores, ordenadores, teléfonos móviles o tabletas implica una exposición asociada a la fatiga visual.
Al fijar la vista en la pantalla, la frecuencia de parpadeo disminuye, lo que puede generar cansancio ocular y sequedad en los ojos. Para reducir este riesgo, se recomienda seguir la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mirar algo aproximadamente 6 metros de distancia durante 20 segundos. También se puede bajar el brillo de las pantallas o activar el modo nocturno para mayor comodidad. Además, es recomendable hidratar los ojos con lubricante ocular con ácido hialurónico varias veces al día.
Uso prolongado de lentes de contacto
A pesar de que su uso no está directamente relacionado con el desarrollo de la miopía, el uso continuo de lentillas puede influir en la salud de la córnea si se hace un uso indebido de estas. Las lentes de contacto reducen el flujo de oxígeno hacia la córnea, y a largo plazo, pueden provocar inflamación, irritación y mayor riesgo de infecciones.
Llevar lentillas todo el día, junto con un esfuerzo visual continuo-como conducir, mirar hacia una pizarra o trabajar frente a una pantalla-aumenta la sensación de vista borrosa al final del día y de ardor en los ojos. Para ello, se puede alternar su uso con gafas y mantener una correcta higiene y descanso ocular. En estos casos también es recomendable el uso de lágrimas artificiales con ácido hialurónico para hidratar los ojos cuando aparezca la sequedad.
Beauty care visual
El maquillaje, especialmente el que se usa cerca de los ojos, puede afectar a la salud visual de forma significativa. Muchos cosméticos contienen partículas y sustancias químicas que pueden generar irritaciones, alergias e incluso otras afecciones más complejas- como conjuntivitis y blefaritis- especialmente en personas con sensibilidad ocular.
Aplicar productos cerca del borde del párpado puede obstruir las glándulas lagrimales, favoreciendo el síndrome del ojo seco. Para minimizar riesgos, es clave renovar los productos con frecuencia, evitar compartir cosméticos, retirar el maquillaje correctamente y optar por fórmulas hipoalergénicas y testadas oftalmológicamente.
Gafas de sol sin filtro UV
Las gafas de sol no solo son un accesorio de moda, sino una barrera clave contra los rayos ultravioleta (UV), cuya exposición prolongada puede causar cataratas, degeneración macular, fotoqueratitis y acelerar la progresión de la miopía. Para garantizar una protección real, es fundamental elegir gafas con filtro UV400 certificado, materiales de calidad y, preferiblemente, lentes polarizadas.
Tabaco y envejecimiento ocular
El humo del tabaco no solo afecta a los pulmones y el sistema cardiovascular, sino que también representa un grave riesgo para la salud ocular. Las toxinas del tabaco dañan los vasos sanguíneos de la retina y aceleran el envejecimiento del cristalino, lo que puede provocar pérdida de visión irreversible. Además, según la Revista Ophthalmology fumar aumenta hasta en 2,2 veces el riesgo de desarrollar uveítis, una inflamación de la úvea que puede derivar en dolor, enrojecimiento o en complicaciones más graves como el glaucoma.