El daño reputacional se convierte en el primer riesgo para las empresas



Aon destaca la volatilidad “sin precedentes” que se vive ahora en el mundo empresarial

Las tendencias en los ámbitos económico, demográfico y geopolítico y los rápidos avances tecnológicos están transformando los riesgos tradicionales para las empresas globales. De esa manera se incrementan la importancia y complejidad de las amenazas ya conocidas, de acuerdo con la Encuesta Global de Gestión de Riesgos 2017 de Aon.

El daño a la marca y la reputación se mantienen como primer riesgo para las empresas. Aunque los productos defectuosos, las prácticas empresariales fraudulentas y la corrupción continúan siendo amenazas clave para la reputación, las redes sociales han amplificado significativamente su impacto, haciendo más vulnerables a las firmas. Asimismo, los riesgos considerados tradicionalmente como no asegurables son cada vez más volátiles y difíciles de afrontar y mitigar.

Incrementando considerablemente su posición en el ranking desde el noveno al quinto puesto este año, el ciber riesgo se añade a la larga lista de causas habituales que pueden desencadenar costosas interrupciones del negocio. Se ha convertido en la principal preocupación actualmente para las empresas de Norteamérica, al haberse incrementado la frecuencia de las brechas cibernéticas y ser cada vez más complejos los planes de respuesta ante incidentes debido a las obligaciones legales y de comunicación.

Esta tendencia hacia una mayor exigencia normativa en cuanto a revelación de incidentes se observa a nivel internacional, como en la normativa general sobre protección de datos que entrará en vigor en la Unión Europea en 2018. Como resultado, el ciber riesgo continuará siendo una de las principales preocupaciones para las empresas.

El riesgo/incertidumbre política, que anteriormente ocupaba el decimoquinto puesto en el ranking, vuelve a entrar en el Top 10 en el noveno puesto. Al mismo tiempo, la preparación frente al riesgo ha descendido desde el 39% en 2015 al 27% en la actualidad. Es interesante comprobar cómo las naciones desarrolladas que tradicionalmente estaban asociadas a la estabilidad política se están convirtiendo en nuevos focos de volatilidad e incertidumbre. Esto es algo que preocupa a las empresas, especialmente a aquéllas que operan en mercados emergentes. Adicionalmente, y de acuerdo con la edición 2017 de los mapas de riesgos de Aon, que cubren riesgo político, terrorismo y violencia política, el proteccionismo está en su punto más alto mientras que los niveles de terrorismo y violencia política son los más elevados desde 2013.

“Vivimos en una nueva realidad para las empresas de cualquier tamaño en todo el mundo. Hay muchos factores influyentes emergentes que están creando oportunidades, pero al mismo tiempo generando riesgos que deben ser gestionados”, afirma Rory Moloney, chief executive officer de Aon Global Risk Consulting. “A medida que el panorama de riesgos para las actividades comerciales evoluciona, las empresas no pueden depender exclusivamente de las tácticas tradicionales de mitigación y transferencia de riesgos. Deben adoptar un enfoque multi-funcional de gerencia de riesgos y explorar formas diferentes de hacer frente a las nuevas dificultades”, añade.

De igual forma, Fernando Caballero, managing director de Aon Global Risk Consulting en España, afirma que la encuesta “aporta valor a nuestros clientes a efectos de entender mejor las dinámicas actuales que impactan en su negocio, generando riesgos y oportunidades que deben ser gestionados desde una perspectiva estratégica”.

La tecnología/innovación disruptiva es un riesgo que los participantes han situado este año en el puesto 20 del ranking pero que se anticipa entrará en el Top 10 de riesgos en 2020. Con la reciente introducción y adopción de  nuevas tecnologías, como drones, coches sin conductor o robótica avanzada, las empresas tienen una mayor conciencia del impacto de la innovación. Los participantes de distintos sectores, no solo del tecnológico, se han percatado de la importancia de potenciales disruptores tanto dentro de su propia industria como fuera.

Realizada en el cuarto trimestre del año pasado, la encuesta recoge las respuestas de 1.843 participantes de empresas públicas y privadas a nivel mundial, siendo, según la aseguradora, “el mayor índice de respuesta obtenido desde el comienzo de la encuesta y también una de las encuestas más completas de su categoría”.

El moderado crecimiento económico global ha dado a las organizaciones motivos para un optimismo cauteloso, lo que ha supuesto que la desaceleración económica / lenta recuperación ocupe de nuevo el segundo puesto en el ranking de los principales riesgos.

Por su parte, el incremento de la competitividad ha aumentado hasta el número tres este año. En muchos casos, la competencia se ha vuelto tan feroz que cada vez es más difícil para los ejecutivos identificar claramente en qué industria y con qué empresas están compitiendo.

Los daños patrimoniales, que ocuparon el puesto número diez en 2015, han caído hasta el número 13. Esto podría reflejar las prioridades cambiantes, ya que el riesgo/incertidumbre política ha adquirido una mayor relevancia. Por otro lado, los fallos de las cadenas de distribución y suministro ocupan el nivel más bajo desde 2009, pasando del número 14 al número 19.

También hay que reseñar que la interrupción del negocio no está considerado como uno de los diez principales riesgos por las empresas de Oriente Medio / África, que históricamente han sufrido una mayor exposición a los incidentes que interrumpen operaciones empresariales.

Además, hay que reseñar que la falta de capacidad para atraer y retener el talento podría llegar a ser más pronunciada si las políticas migratorias cambian en América del Norte y Europa. Allí los sectores tecnológicos han contado durante mucho tiempo con plantillas integradas por inmigrantes cualificados de todo el mundo.

Realizando un resumen, estos son según Aon los diez principales riesgos existentes en la actualidad, de mayor a menor influencia: daños a la marca/reputación, desaceleración económica/lenta recuperación, incremento de la competitividad, cambios normativos y regulatorios, ciber riesgo, falta de innovación/satisfacción de las necesidades de los clientes, falta de capacidad para atraer y retener el talento, interrupción del negocio, riesgo/incertidumbre política y responsabilidad frente a terceros.

Los resultados de la encuesta de 2017, que ha sido realizada en 10 idiomas y completada por participantes de varios países, subraya el hecho de que las empresas están luchando contra nuevos riesgos y que existen diferentes opiniones sobre cómo priorizar y responder ante los mismos.

 

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