
El 20,4% de los hogares vive de alquiler, mientras las rentas aumentaron un 8,5% en 2025 y crecen los riesgos asociados a la vivienda.
En España, el alquiler ha dejado de ser una opción puntual para convertirse en una realidad estructural. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 20,4% de los hogares españoles ya vive de alquiler, la cifra más alta registrada hasta la fecha. Esta creciente dependencia del alquiler se produce, además, en un contexto de fuerte encarecimiento de las rentas, con una subida media del 8,5% interanual en 2025, según los principales portales inmobiliarios.
Incidencias habituales y pérdidas materiales
- Robo dentro de la vivienda: Sustracción de pertenencias y bienes personales dentro del inmueble.
- Daños sobre bienes propios: Deterioro o destrucción de objetos y mobiliario del propietario/inquilino.
- Pérdida de alimentos: Deterioro de comida en frigoríficos o congeladores debido a averías o cortes del suministro eléctrico.
Siniestros de mayor impacto y gravedad
- Daños por agua: Escape de agua, filtraciones, rotura de tuberías o inundaciones.
- Incendios: Daños provocados por fuego, humo o explosiones.
- Problemas eléctricos: Cortocircuitos, subidas de tensión o averías en la instalación.
- Actos vandálicos: Destrozos intencionados causados por terceros en la propiedad.
- Inhabitabilidad temporal: Necesidad de desalojar y reubicarse provisionalmente cuando la vivienda no reúne las condiciones mínimas para ser habitada.
La responsabilidad civil y la protección jurídica
Constituyen también dos ámbitos especialmente relevantes para el inquilino. Los daños causados accidentalmente a terceros o los conflictos derivados del propio contrato de alquiler pueden generar gastos que recaen directamente sobre el arrendatario. Entre estos últimos, la devolución de la fianza continúa siendo uno de los principales focos de fricción: solo en el primer semestre de 2025, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) atendió cerca de 5.000 consultas y reclamaciones relacionadas con el alquiler.
Necesidades vinculadas al uso cotidiano de la vivienda
- Pequeñas reparaciones en la vivienda.
- Asistencias urgentes.
- Protección de objetos de especial valor.
- Situaciones ocurridas fuera del hogar.
- Atracos fuera de la vivienda.
- Riesgos asociados al alquiler como residencia a largo plazo.
Este escenario no solo afecta al acceso a la vivienda, sino que también transforma las responsabilidades y riesgos que asumen los inquilinos. A pesar de ello, persiste un amplio desconocimiento sobre el alcance real de los seguros asociados a la vivienda. El seguro del propietario suele centrarse en proteger el continente del inmueble, pero deja fuera numerosos supuestos que impactan directamente en el patrimonio, los gastos y el día a día de quienes viven de alquiler.
Mario Pérez, responsable comercial de Hogar de Allianz Partners España
“Existe una percepción de cobertura que no siempre se corresponde con la realidad”. “Muchos inquilinos descubren solo cuando surge una incidencia que determinados daños, robos o gastos imprevistos no están incluidos en la póliza del arrendador”.
“El mercado del alquiler ha cambiado profundamente, pero las soluciones de protección no siempre han avanzado al mismo ritmo. Analizar los riesgos reales que asume el inquilino y anticiparse a ellos es clave para evitar gastos imprevistos, conflictos y situaciones de incertidumbre en una etapa vital que, para muchos hogares, ya no es pasajera”, concluye Pérez.