En Femenino: Patricia Jiménez, Marketing Manager de MetLife Iberia



Ana M. Serrano 

Tan solo seis años han bastado a Patricia Jiménez –Marketing Manager en MetLife Iberia– para sentirse como en casa dentro de un sector como el asegurador que, en España, suele presentar una imagen gris, tradicional, algo complicada. Sin embargo, para esta joven profesional procedente de la banca y las finanzas encontrar su espacio en este vasto universo ha resultado bastante más fácil de lo que imaginaba. “Es que esto engancha –dice Patricia–, tanto que ahora mismo no me plantearía trabajar en otro mundo que no fuera el del seguro”.

Aunque no es de extrañar, pues tanto su sólida formación y sus valores –“esos que me inculcaron mis padres desde niña y que me acompañan siempre allá donde voy”–, como su carácter abierto, vital y optimista le han brindado, sin duda, más de una oportunidad a lo largo de su brillante carrera profesional. Oportunidades que Patricia ha sabido transformar en éxitos aprendiendo, sobre todo, a disfrutar de su trabajo, a vivirlo con intensidad, porque está convencida de que “disfrutar con lo que haces te empuja a ser mucho más feliz y a hacer mucho más feliz a la gente que te rodea”. Y esto es una de las claves de su día a día.

Pero, además de tu empatía y capacidad de adaptación, algo está cambiando en el sector, ¿verdad? “Sí. Han cambiado muchas cosas  –afirma Patricia–. El mercado ha madurado, existen muchos y muy buenos competidores y esa competencia, lejos de dificultar la labor, es positiva, impulsa hacia el cambio. Tienes que cambiar, buscar tu diferencia”. Una diferencia que en el caso de MetLife se centra en la especialización y en un valor tan importante como difícil de consolidar: la diversidad.

Y desde la integración de España y Portugal en ese “todo diverso” que es MetLife Iberia, viajar se ha convertido en otra de sus claves.

¿Cómo logras compatibilizar tu vida laboral y personal?: “Viajar, en mi caso, supone otro añadido a esa carrera de fondo que todas la mujeres emprendemos para armonizar trabajo, familia, hijos –tiene tres y pequeños–, amigos…” ¿El secreto? “Organización, ilusión, trabajo en equipo, equilibrio y PERSEVERANCIA. Es la perseverancia uno de los grandes valores que las mujeres hemos aportado; nos cuesta tirar la toalla –dice sonriendo–, lo intentamos todo antes de rendirnos”.

Y es cierto. Comprometida y segura de sí misma, Patricia abarca, pero abarca bien y aunque reconoce que “el trabajo me limita en determinados momentos”, trata de impedir que afecte a su estilo de vida. Más bien, trata de hacerlo al revés, es decir, trasladar su estilo de vida a su parcela laboral.

Y así, entre viajes y trabajo, familia, niños y amigos (no necesariamente en este orden) la intensa vida de Patricia se llena de actividad, se enriquece a base de nuevas experiencias; incluso de los momentos más difíciles ella extrae el jugo positivo –otra de sus grandes cualidades– pues “las decepciones y los días duros forman parte del aprendizaje y, una vez superados, se relativizan descubriendo que no fueron tan importantes”.

Y así, entre risas y buenas vibraciones discurre nuestra conversación en la que no falta alguna que otra confesión como, por ejemplo, el gran sueño, la gran asignatura pendiente de Patricia: involucrarse de lleno, trabajar mano a mano con una fundación. ¿De qué tipo? “Si puedo elegir, me decantaría por los niños. No sé si porque soy mujer, porque soy madre o porque creo que esa inocencia tan conmovedora que tienen los niños debería ser indestructible. Los niños, ¡aportan tanto!” Un sueño que hará realidad. No me cabe la menor duda.

Retomando el camino de las “confesiones” mucho más banales, aunque no por ello menos interesantes, me atrevo a bombardear a Patricia con unas cuantas preguntas:

¿Un complemento indispensable? “Los bolsos y, si me permites dos, también los zapatos. Dicen mucho de quien los lleva, de su estado de ánimo, de su estilo… Hasta pueden cambiar el ‘concepto’ que teníamos de una persona concreta”.

¿Un truco de belleza? “Reír. Sonreír. Con algo, con alguien. Cada día. Es el mejor y más grande de todos ellos”.

¿Un capricho? “Soy de pocos caprichos aunque disfruto mucho con la gastronomía: un buen restaurante, un buen vino…” Pues, ¡no se te nota! (Más risas).

¿Una cita? “Un hijo es el ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo de cómo amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar los peores defectos para darles los mejores ejemplos y aprender a tener coraje. Ser madre (o padre) es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener porque implica exponerse a todo tipo de dolor, principalmente al de la incertidumbre de estar actuando correctamente y sobre todo, al de perder algo tan amado”. Saramago.

¿Una persona? “¡Madre mía! Son tantas las personas que han influido (influyen) en mi vida… Aunque, sin duda, mi madre. Y mi abuelo, que me enseñó tantas cosas”.

¿Un personaje de ficción? “Snoopy, claro”. (Risas de nuevo). “Por su honestidad, su cercanía, su saber estar –Snoopy nunca mete la pata. Siempre me gustó y ahora es un orgullo tenerlo como embajador de nuestra firma”.

Un libro: “Muchos. Aunque como tengo que elegir, te diría “El Alquimista”, de Coelho porque marcó una etapa de mi vida; un momento clave; de esos en los que  tienes que retomar las riendas de tu vida. Atreverte, romper. Porque, al fin y al cabo la vida consiste en eso: en vivir; en dejar de hacer lo que los demás esperan que hagas y actuar con tu propio criterio, equivocarte, caer, volverte a levantar”.

Una película: “Love Actually, de Richard Curtis”.

Un viaje“Ya cumplido uno de mis grandes sueños que fue conocer la India, querría volver allí, esta vez para descubrir las playas del sur del país”.

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