
El shock geopolítico en Oriente Medio afecta a cadenas de suministro y energía, mientras España destaca en Europa por sus previsiones de crecimiento para 2026 superiores a la media.
A medida que Oriente Medio avanza hacia una frágil pausa en las hostilidades, el shock económico provocado por el conflicto (perturbación de las cadenas de suministro, inflación…) ya se está extendiendo a la economía global. A pesar de este contexto, España continúa posicionándose entre las economías más resilientes de Europa y del mundo, con una previsión de crecimiento del 2,3 % para 2026 y del 1,9 % para 2027, tal y como muestra el nuevo ‘Coface Risk Review’.
Si bien las estimaciones se han ajustado en dos décimas desde el inicio de año, nuestro país sigue muy por encima del crecimiento previsto en 2026 para las economías avanzadas (1,4 %), la Unión Europea (1 %), la zona euro (0,7 %), Estados Unidos (1,9 %) y nuestros pares europeos, como Alemania (0,4 %), Reino Unido (0,7 %), Francia (0,6 %) o Italia (0,5 %).
La pausa en las tensiones geopolíticas no es una vuelta a la normalidad
Tras más de quince semanas de conflicto, la firma del acuerdo entre EE. UU. e Irán anuncia un periodo de calma para Oriente Medio, en un entorno regional marcado por la fragilidad. Pero esta pausa no puede ocultar una situación clave: la duración e intensidad del conflicto, que superaron ampliamente las expectativas iniciales, han perturbado profundamente una región crucial de la economía global.
El estrecho de Ormuz es un punto estratégico clave para el suministro de hidrocarburos y sus derivados. Muy pocos países –especialmente en el sudeste asiático y en la costa de África oriental– han podido evitar estas perturbaciones. Cualquier retorno a la normalidad –si es posible– llevará tiempo.
La economía mundial resiste, pero se desacelera
Hasta ahora, la economía global ha absorbido el shock, en particular gracias a la acumulación previa de existencias y a los ajustes de la demanda. Sin embargo, esta fase está llegando a su límite. Parones de producción en algunos sectores, el regreso de las presiones inflacionistas y el endurecimiento de las condiciones financieras son los primeros indicios de estas dificultades, mientras que los gobiernos disponen de muy poco margen de maniobra para apoyar la actividad económica y los ingresos. En este contexto, Coface revisa a la baja sus previsiones de crecimiento global hasta el 2,3 % para 2026 y el 2,5 % para 2027, es decir, una reducción de 0,6 puntos porcentuales en dos años.
Las cadenas de suministro bajo presión
El cierre virtual del estrecho de Ormuz –145 buques lo atravesaron en mayo, frente a más de 3.300 un año antes– ha perturbado el transporte global y ha vuelto a poner bajo tensión las cadenas de suministro. Las empresas ya informan de plazos de entrega más largos, aumento de costes y primeras señales de escasez, lo que las lleva a aumentar sus existencias preventivas, a costa de una mayor presión sobre la tesorería y los márgenes.
En este contexto, se espera que las insolvencias empresariales sigan aumentando este año (+6 % a nivel mundial), con incrementos especialmente pronunciados en países como EE. UU., Francia y Japón.
Los impactos varían según la región
El shock es global, pero su intensidad varía considerablemente según la región:
- Oriente Medio. Los estados del Golfo han sido los más afectados, con fuertes contracciones debido a su dependencia del estrecho.
- Europa. El aumento de los precios de la energía y la incertidumbre prolongada pesan sobre la demanda interna, con un crecimiento de solo 0,7 % previsto para la zona euro.
- Estados Unidos. La inflación repunta (del 2,4 % en febrero al 4,2 % en mayo), reduciendo el poder adquisitivo y el consumo de los hogares con bajos ingresos.
- Asia. Situación desigual. Algunos sectores siguen muy dinámicos (exportaciones de semiconductores de Corea del Sur +153 % desde principios de año), mientras que otros sufren la presión sobre los márgenes.
- Países emergentes. Especialmente en América Latina, el shock se traduce en un repunte de la inflación y políticas monetarias más restrictivas, como en Brasil, donde el tipo de interés clave se sitúa en 14,5 %.
Jean-Christophe Caffet, economista jefe de Coface
“La pausa en las hostilidades en Oriente Medio es una buena noticia, pero no puede ocultar la cuestión clave: las perturbaciones seguirán lastrando la actividad empresarial, los ingresos y el empleo. Un total sin precedentes de 41 revisiones a la baja sectoriales y 19 de revisiones de países subraya el impacto global de un conflicto cuyas consecuencias sobre los flujos comerciales y la rentabilidad empresarial seguirán pesando considerablemente en los próximos meses”.