Las nuevas tecnologías como el big data, aliadas del sector en la lucha contra el fraude

AXA

El fraude al seguro es cada vez más sofisticado. Los delincuentes que tratan de engañar a las compañías de seguros han afinado sus técnicas para lograr tramas cada vez más complejas y difíciles de detectar para los responsables de siniestros. Pero las compañías de seguros han encontrado en la tecnología un perfecto aliado para detectar un mayor número de sineistros fraudulentos.

Tecnologías como el big data y el análisis de información permiten al sector aumentar la agudeza de sus expertos en este área. Así lo explicó ayer Philippe de Mingo, director de fraude de AXA, durante la presentación del VI Mapa AXA del fraude en Madrid.

De Mingo explicó que AXA lleva años realizando un esfuerzo de inversión en nuevas tecnologías y formación con el fin de reducir al máximo los casos de fraude. Se estima que el uso de estas herramientas tecnologías, como robots especializados y algoritmos, ayuda a detectar más de un 21% de los siniestros fraudulentos, cuando hace cuatro años apenas suponían un 5%, “lo que le convierte en un canal de detección cada vez más importante”.

El fraude se profesionaliza

El fraude al seguro se está profesionalizando. Esta es una de las principales conclusiones del VI Mapa AXA del fraude en España; del que se desprende que los casos de fraude premeditado en 2018, es decir, aquel en el que los daños reclamados son reales o ficticios, pero todos han sido planificados con antelación, significan ya el 47,5% del total de casos, frente al 41% que representaban el año anterior. Por otro lado, el fraude organizado, que en 2015 suponía el 1% del total, en la actualidad representa ya el 2,6% de los casos.

Según esta nueva edición del estudio de AXA, que ha analizado casi 64.000 siniestros sospechosos de fraude de los negocios de Auto, Multirriesgos y Diversos de la compañía, la tasa de fraude en el conjunto de España -entendida como el número de siniestros fraudulentos entre el total de siniestros- continúa creciendo. En los últimos siete años esta tasa ha pasado del 1% al 1,88%. Por su parte, el número de siniestros fraudulentos detectados ha aumentado un 12,5%, sobrepasando los casi 22.500 casos.

Durante el año 2018 AXA evitó pagos indemnizatorios fraudulentos en todos sus ramos –Vida y No Vida, Particulares y Empresas– por un importe total de 66,2 millones de euros, lo que supone un incremento de más del 5,5% respecto del año anterior; y muy lejos de los 47 millones de los pagos fraudulentos que se detentaban hace solo 10 años.

Philippe De Mingo, director de Fraude de AXA España, explica que, “a pesar del continuado aumento de la tasa de fraude al seguro y del importe de los pagos indemnizatorios fraudulentos, es importante señalar que la mayor parte de los clientes son honestos y realizan un buen uso de sus seguros. Pero en todo caso es importante advertir que defraudar al seguro no es una cuestión de picaresca, sino un delito que puede llegar a acarrear penas de cárcel”.

Auto sigue siendo el ramo que concentra el mayor porcentaje de fraude al seguro, con casi el 50%. En 2012 siete de cada 10 siniestros fraudulentos se producían en este ramo, pero el porcentaje ha ido reduciéndose paulatinamente, y de manera muy significativa en los últimos meses. Solo en el último año, el porcentaje de fraudes al seguro a través del coche ha caído 10 puntos porcentuales: del 61% de 2017, al 49% de 2018.

En contraposición a esto, en el ramo de Multirriesgos (Hogar, Comercio y Oficinas, y Comunidades) se observa un aumento de 10 puntos porcentuales respecto al año anterior, hasta el 40%, motivado principalmente por el repunte del fraude en Hogar. Finalmente, Diversos (RC, Transporte, Industrias, Salud, Accidentes y Vida), ha mantenido su porcentaje respecto al año pasado en torno al 11%.

El fraude por causas

En cuanto al fraude al seguro en función de las causas aducidas, de los datos de 2018 se desprende que en Auto más del 88% de los casos tienen que ver con la conducción del vehículo. También cabe destacar que las cantidades económicas que se tratan de defraudar al seguro aduciendo causas relacionados con la conducción están en línea con el número de casos, al representar un 85%.

Multirriesgos ofrece una mayor diversificación en las casuísticas del fraude. Los fraudes relacionados con los daños por agua han dejado de ser la primera causa de este ramos al verse superada por los daños eléctricos. Estos últimos suponen ya más del 36% del total y los segundos, los daños por agua, más del 34%.

Los daños en Multirriesgos por fenómenos atmosféricos también crecieron el año pasado, casi dos puntos porcentuales, hasta representar ya más del 13% del total. El gran número de temporales que azotaron España durante 2018, unido al incremento de los casos que declaraban siniestros no cubiertos o adaptando el cliente la fecha de ocurrencia a la de las tormentas para ser atendido, elevó a 1.135 el número de siniestros de esta casuística.

El fraude, por su naturaleza

Atendiendo al análisis del fraude por su naturaleza; es decir; si afecta solo a daños materiales o si persigue obtener indemnizaciones fingiendo daños corporales, el informe concluye que éstos últimos han sufrido una importante caída, de 10 puntos porcentuales, pasando de representar el 27% en 2017 a significar el 17% en 2018. En consecuencia, el número de casos de fraude en los que se reclamaba una indemnización por daños materiales ha crecido hasta el 83% del total.

La detección de los casos de fraude tiene un impacto importante en la prima que pagan los asegurados por sus pólizas. El año pasado los pagos evitados por casos de fraude y que no fueron repercutidos en el resto de asegurados supusieron un ahorro del 5% en el seguro de Auto o del 19% en los casos de Responsabilidad Civil.

Tasa de fraude por género

El VI Mapa AXA del Fraude en España ofrece por primera vez una visión por género, de la que se desprende, por ejemplo, que más del 75% del fraude en Auto lo cometen los hombres. Así, en 22 provincias españolas, entre las que destacan Jaén, Palencia, Teruel y Zamora, más de ocho de cada diez casos de fraude en este ramo los realizan los varones.

Estos porcentajes varían sensiblemente si atendemos al ramo de Hogar. Aquí los porcentajes de casos de fraude cometidos por hombre y mujeres están más equilibrados, aunque los españoles siguen defraudando más al seguro que las españolas. En media en España, el 59% de los casos detectados en los seguros de Hogar son cometidos por varones. Por el contrario, cuatro de cada diez los cometen las mujeres.

La compañía ha analizado también la tipología de los casos en función del género. Así, si bien la cartera de la aseguradora tiene en la actualidad una proporción de 68% hombres, 32% mujeres; el 73% de los fraudes que se cometen introduciendo daños preexistentes o anteriores al siniestro (fraude ocasional u oportunista), los llevan a cabo los varones.

Sin embargo, el 37% de casos en los que los daños reclamados son reales o ficticios, pero todos han sido planificados con antelación (fraude premeditado), han sido perpetrados por mujeres; a pesar de que ellas solo representan el 32% de la cartera.

Nuevas formas de fraude al seguro

Una de las últimas prácticas de fraude al seguro detectadas por AXA es aquella que afecta a los siniestros de empresas que activan su cobertura de responsabilidad civil (RC) de manera maliciosa. El cliente de la aseguradora en estos casos es una gestoría o una asesoría fiscal que, en connivencia con su propio cliente, planean una estrategia destinada a que este último evada impuestos. Y cuando la Agencia Tributaria detecta el fraude y sanciona a éste cliente, aduce un supuesto error de cálculo del asegurado (la gestoría) para activar la cobertura de Responsabilidad Civil y que sea la aseguradora la que afronte el pago de la sanción tributaria.

AXA explica que se trata de una práctica muy similar a la cometida con las pólizas con cobertura de Responsabilidad Civil de Profesionales. En este caso, el cliente de la gestoría (una empresa X) despide a un trabajador de manera improcedente calculando una indemnización a la baja a sabiendas. Posteriormente, y tras la denuncia judicial del trabajador a la empresa, ésta aduce que la propia gestoría es la responsable de cometer un error de cálculo en el finiquito del trabajador. Así la gestoría laboral, cliente de la aseguradora, solicita la activación de la cobertura RC Profesional para que sea el seguro quien afronte la indemnización. Aunque en número todavía no son muy significantes, en tres años la detección de estos casos ha crecido de seis en 2016, a 13 en 2019.

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