
La profesora Laura González-Vila expone en la conferencia anual de INPeR las principales barreras de la hipoteca inversa en España, destacando la influencia del deseo de dejar herencia.
Laura González-Vila Puchades, miembro del Observatorio de los Sistemas Europeos de Previsión Social Complementaria y profesora de la Universitat de Barcelona, ha participado hoy en la conferencia anual de la International Network for Pension Research (INPeR), celebrada del 9 al 11 de septiembre en el Finnish Centre for Pensions, en Helsinki, bajo el lema Demographic Transitions and Sustainable Pensions.
“Retirement Income Adequacy and Reverse Mortgages: Behavioural Evidence from Spain”
Durante su intervención, González-Vila ha presentado los resultados de una investigación realizada junto con
- Merche Galisteo Rodríguez,
- Teresa Costa Cor
- Jorge de Andrés-Sánchez
La ponencia tuvo lugar durante la segunda jornada de la conferencia.
La investigación parte de uno de los principales retos derivados del envejecimiento demográfico
El aumento de la longevidad prolonga el periodo durante el cual las personas deben disponer de ingresos suficientes tras abandonar el mercado laboral. En este contexto, la vivienda puede desempeñar un papel complementario, especialmente en países como España, donde una parte muy importante del patrimonio de los hogares se concentra en activos inmobiliarios. La hipoteca inversa permite convertir parte de ese patrimonio ilíquido en recursos disponibles durante la jubilación, manteniendo el uso de la vivienda.
Sin embargo, pese a este potencial, su implantación en España continúa siendo reducida. La investigación presentada en Helsinki se ha centrado precisamente en explicar esta aparente contradicción: por qué un producto que puede contribuir a complementar los ingresos durante la jubilación registra todavía una aceptación limitada entre los potenciales usuarios.
Para analizar esta cuestión, los investigadores utilizaron los resultados de una encuesta realizada en España durante la primavera y el verano de 2025 a 238 personas de 40 años o más, incluyendo tanto trabajadores que planifican su jubilación como personas ya jubiladas. El estudio analiza, entre otros factores, la utilidad que los ciudadanos atribuyen a la hipoteca inversa, la facilidad para comprender su funcionamiento, la influencia de familiares y asesores, el deseo de dejar una herencia, el vínculo emocional con la vivienda y la percepción del riesgo.
La utilidad percibida, principal puerta de entrada a la aceptación
Los resultados muestran que la utilidad percibida de la hipoteca inversa, es decir, que las personas consideren que el producto puede mejorar su liquidez y su bienestar económico durante la jubilación, es el factor que más favorece la intención de utilizarla. La influencia de familiares, amigos y asesores de confianza también tiene un efecto positivo, mientras que el deseo de preservar el patrimonio para dejarlo en herencia actúa como una barrera significativa.
El trabajo incorpora además dos metodologías complementarias
Por una parte, analiza qué factores aumentan o reducen, en promedio, la intención de utilizar una hipoteca inversa. Por otra, estudia qué condiciones mínimas deben cumplirse para que pueda alcanzarse un elevado nivel de aceptación. Este segundo enfoque permite identificar no solo qué elementos influyen en la decisión, sino cuáles pueden convertirse en “cuellos de botella” para su aceptación.
En este sentido, el análisis pone de manifiesto que no basta con que el producto resulte potencialmente atractivo: debe percibirse como útil y ser suficientemente comprensible. La facilidad de comprensión no aparece como uno de los principales factores que incrementan por sí solos la intención media de utilizarla, pero sí constituye un umbral relevante: un nivel mínimo de comprensión es necesario para que puedan alcanzarse niveles elevados de aceptación.
“La cuestión no es únicamente si la hipoteca inversa puede ser financieramente útil, sino bajo qué condiciones las personas están dispuestas a considerarla. Nuestros resultados muestran que la utilidad percibida abre la puerta a la aceptación, pero también es necesario que el producto resulte suficientemente comprensible y que exista un entorno de confianza que facilite la decisión”, ha señalado la Dra. Laura González-Vila.
Un complemento, no un sustituto, de las pensiones públicas
Durante su intervención, González-Vila ha subrayado que la hipoteca inversa debe contemplarse como un posible complemento de los ingresos procedentes de las pensiones y no como un sustituto del sistema público. Su desarrollo, por tanto, requiere combinar un diseño adecuado del producto con información clara, asesoramiento de confianza y mecanismos sólidos de protección del consumidor.
Entre las implicaciones derivadas del estudio se encuentran la conveniencia de simplificar y estandarizar la información contractual, utilizar un lenguaje más accesible y herramientas que ayuden a comprender el funcionamiento del producto, reforzar el asesoramiento imparcial y las garantías institucionales y tener en cuenta el papel que desempeñan la familia y las preferencias relacionadas con la herencia en este tipo de decisiones financieras.
“La movilización del patrimonio inmobiliario puede contribuir a mejorar la adecuación de los ingresos durante la jubilación, pero para ello el diseño del mercado, la protección del consumidor y la aceptación desde el punto de vista del comportamiento deben evolucionar conjuntamente”, ha concluido González-Vila. Esta idea constituye la principal conclusión de la investigación presentada en Helsinki.
La participación en INPeR 2026 refuerza la presencia internacional del Observatorio de los Sistemas Europeos de Previsión Social Complementaria en el ámbito de la investigación sobre pensiones, longevidad y utilización del patrimonio como instrumento para mejorar el bienestar financiero durante la jubilación. INPeR reúne a investigadores y especialistas de diferentes países y disciplinas para avanzar en el estudio de sistemas de pensiones inclusivos, eficientes y sostenibles.