
Ya está disponible el número de mayo de Seguros elEconomista, la revista que coeditamos con el diario económico elEconomista.es. En esta edición podrás encontrar un análisis de por qué los seguros de D&O se han convertido en una herramienta imprescindible para una buena gestión empresarial. Además, entrevistamos a una experta en lenguaje claro y accesible para conocer las virtudes y carencias del sector asegurador y repasamos el evento que hace n año puso a prueba al seguro español, el apagón del 28 de abril de 2025. Descarga aquí elEconomista Seguros.
¿Puede el seguro de RC cubrir las decisiones erróneas de un directivo?
Más del 80% de las quiebras se deben a una mala gestión. En un entorno de alta litigiosidad, las pólizas de D&O son un mecanismo para proteger el patrimonio personal frente a las demandas.
Un texto de Olga Juárez Gómez.
La supervivencia de una empresa en el mercado rara vez se ve amenazada en exclusiva por factores macroeconómicos externos; en la inmensa mayoría de los casos, la vulnerabilidad se gesta en el propio consejo de administración. A mediados de esta década, la radiografía de la insolvencia corporativa arroja una conclusión clara: las organizaciones fracasan, fundamentalmente, debido a errores internos, una planificación financiera deficiente y decisiones alejadas de la realidad operativa. En un escenario donde un fallo estratégico puede desencadenar la liquidación de la compañía, los accionistas, socios y acreedores recurren con mayor frecuencia a los tribunales para depurar responsabilidades. En este contexto de máxima exigencia, el sector corporativo plantea una cuestión fundamental: cuando un alto cargo toma una decisión que compromete la viabilidad del negocio, ¿puede una póliza de Responsabilidad Civil (RC) asumir las consecuencias económicas y proteger los bienes personales del ejecutivo?
Para dimensionar el impacto de las decisiones directivas en la viabilidad empresarial, es necesario acudir a la estadística. Un análisis de referencia elaborado por la investigadora Jessie Hagen para U.S. Bank, y citado de forma constante por entidades de asesoría como Score y plataformas profesionales como LinkedIn Pulse, establece que el 82% de las empresas que fracasan lo hacen a consecuencia de una mala gestión del flujo de efectivo (cash flow). Esta métrica no ha perdido vigencia. Según los informes financieros publicados en 2025 por la consultora FocusCFO, ese mismo 82% se mantiene como la causa principal del colapso corporativo. Esta tendencia es corroborada por las instituciones públicas y los observatorios económicos. Los datos de la Administración de Pequeñas Empresas de Estados Unidos (SBA) reafirman que la falta de control sobre la liquidez es el factor letal para la mayoría de los negocios. En España, la información recopilada en 2025 por el Observatorio PyME indica que más del 70% del fracaso en las pymes está vinculado a una administración deficiente y a la ausencia de una planificación estratégica a largo plazo.
El coste del liderazgo deficiente
La falta de liquidez que aboca al cierre es el último síntoma de una cadena de fallos gerenciales previos. Tal y como detalla la aseguradora Cesce en su análisis sobre las causas de las decisiones erróneas, los problemas operativos rara vez son producto del azar. Suelen originarse en factores como el exceso de confianza del líder, los sesgos en la evaluación de riesgos, la falta de información contrastada y la implantación de una cultura que no permite el análisis crítico de las estrategias propuestas.
Los expertos coinciden en la gravedad de estos fallos. Investigaciones publicadas por la escuela de negocios Iese, así como artículos de análisis en LinkedIn Pulse, abordan el alto coste que las malas decisiones gerenciales tienen para la organización. Una gestión del talento inadecuada, la carencia de una visión de futuro y las deficiencias en la comunicación interna terminan por destruir el valor de la compañía. La historia económica reciente ofrece ejemplos de cómo… ¡Continúa leyendo el Seguros elEconomista!