Los riesgos extraordinarios obligan al seguro a prepararse para una nueva realidad

Consorcio, aseguradoras, peritos y mediadores reclaman mayor coordinación ante el aumento de los riesgos extraordinarios y alertan sobre el infraseguro.

V.M.Z. – El aumento de la frecuencia y la intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos está modificando el mapa de riesgos del sector asegurador. Inundaciones, incendios forestales, temporales o episodios de calor extremo han dejado de ser acontecimientos excepcionales para convertirse en una amenaza recurrente. Ante esta nueva realidad, el sector reclama más prevención, coordinación y aseguramiento.

Esta fue una de las principales conclusiones de la mesa “Cuando los riesgos extraordinarios se convierten en ordinarios”, celebrada en el Congreso de Mediadores 2026, con la participación de Flavia Rodríguez-Ponga, directora general del Consorcio de Compensación de Seguros; Luis Miguel Ávalos, secretario general de UNESPA; Francisco de la Puente, presidente de APCAS; y Javier Barberá, presidente del Consejo General de los Colegios de Mediadores de Seguros, que ejerció como moderador.

El Consorcio, preparado para afrontar nuevos escenarios

El debate partió de una cuestión clave: si el incremento de los grandes siniestros puede poner a prueba la capacidad del sistema español de cobertura de riesgos extraordinarios. Flavia Rodríguez-Ponga, directora general del Consorcio de Compensación de Seguros, aseguró que la institución cuenta actualmente con un patrimonio suficiente para afrontar los escenarios contemplados en sus modelos de resistencia.

Rodríguez-Ponga explicó que el Consorcio realiza anualmente su ejercicio ORSA para evaluar su capacidad de respuesta ante diferentes eventos y recordó que, en última instancia, existe la garantía del Estado prevista en su marco normativo.

La responsable del Consorcio, no obstante, señaló que el escenario podría requerir nuevas respuestas si la elevada frecuencia de eventos se prolongara durante décadas. “Estamos preparados para aguantar”, afirmó, aunque destacó la necesidad de seguir adaptando los mecanismos de gestión.

La DANA como punto de inflexión

La gestión de la DANA de Valencia se convirtió durante el debate en uno de los principales ejemplos de las dificultades que plantea un gran evento extraordinario. Rodríguez-Ponga señaló que el episodio supuso la gestión de alrededor de 260.000 siniestros y unos 4.640 millones de euros en indemnizaciones, y destacó el esfuerzo realizado para acelerar los pagos.

La experiencia, explicó, ha puesto de manifiesto la necesidad de mejorar la coordinación entre todos los actores que intervienen cuando se produce una catástrofe: Consorcio, aseguradoras, mediadores y peritos.

En este sentido, anunció que el Consorcio trabaja en un nuevo procedimiento de coordinación, con un importante componente tecnológico, destinado a facilitar el seguimiento de los expedientes y mejorar la comunicación entre las partes.

Un protocolo común para actuar desde el primer minuto

La necesidad de contar con un protocolo nacional de actuación ante grandes siniestros fue uno de los puntos de consenso de la mesa. Francisco de la Puente, presidente de APCAS, reclamó una coordinación previamente establecida que permita a cada colectivo conocer sus funciones desde el momento en que se produce una catástrofe.

El presidente de APCAS advirtió además de que los grandes eventos pueden tensionar la capacidad de respuesta de los peritos, que deben compaginar la gestión extraordinaria con su actividad habitual.

Para De la Puente, la solución pasa por “entrenar” la coordinación antes de que llegue el siguiente gran siniestro. La planificación permitiría establecer canales de comunicación, procedimientos y responsabilidades para evitar improvisaciones.

En la misma línea, Javier Barberá, presidente del Consejo General de los Colegios de Mediadores de Seguros, reclamó que los mediadores formen parte desde el inicio de estos protocolos. Recordó que durante la DANA se puso de manifiesto la necesidad de identificar correctamente al mediador de cada póliza para que pueda ayudar al asegurado cuando más lo necesita.

El infraseguro, una de las grandes lecciones

Más allá de la gestión de los siniestros, la mesa puso el foco en otro problema: muchas viviendas y empresas no están correctamente aseguradas.

Rodríguez-Ponga trasladó un mensaje directo a los mediadores, a quienes definió como “el nexo entre el riesgo y la solución”. La directora general del Consorcio pidió que ayuden a los clientes a comprender las consecuencias de contratar capitales insuficientes.

La DANA permitió comprobar que el infraseguro puede limitar la capacidad de recuperación después de una catástrofe. Por ello, la revisión de los capitales asegurados y de las condiciones de las pólizas debe formar parte de la labor preventiva de la mediación.

Luis Miguel Ávalos, secretario general de UNESPA, añadió que el problema no se limita al infraseguro. En determinadas zonas y ramos existe una auténtica brecha de aseguramiento, con personas y bienes que directamente carecen de cobertura.

El representante de UNESPA puso como ejemplo los incendios forestales registrados en los últimos años, especialmente en zonas rurales, donde el nivel de aseguramiento continúa siendo reducido.

La brecha de aseguramiento también preocupa

Ávalos recordó que España cuenta con un elevado nivel medio de aseguramiento, pero advirtió de que las cifras nacionales pueden ocultar importantes diferencias territoriales.

El objetivo, señaló, no debe ser conformarse con la media. El problema real aparece cuando una familia o una empresa sufre un siniestro de gran magnitud y descubre que no dispone de seguro o que la cobertura contratada resulta insuficiente.

“Cerrar la brecha de protección” se convierte así en una tarea compartida por todo el sector. La prevención debe ir acompañada de una adecuada valoración del riesgo y de una cobertura acorde con las necesidades reales del asegurado.

El mediador, clave antes y después del siniestro

Los participantes reivindicaron el papel de la mediación tanto en la contratación como durante la gestión de una catástrofe.

El mediador no solo debe ayudar a determinar qué riesgos deben cubrirse y con qué capitales. Cuando ocurre el siniestro, también desempeña una función de acompañamiento y explicación especialmente importante.

Barberá destacó que en un evento extraordinario el asegurado necesita una atención más cercana. No se trata únicamente de tramitar un expediente, sino de acompañar a personas que pueden haber perdido su vivienda, su negocio o buena parte de sus bienes.

Esta dimensión humana adquiere todavía más importancia cuando la tecnología permite automatizar cada vez más la gestión de los siniestros ordinarios.

Tecnología sí, pero sin sustituir la presencialidad

La inteligencia artificial y la digitalización también tendrán un papel creciente en la gestión de los riesgos extraordinarios.

Rodríguez-Ponga explicó que el Consorcio trabaja en la utilización de nuevas tecnologías para agilizar la lectura y análisis de las pólizas. El objetivo es identificar con mayor rapidez las coberturas, límites y condiciones aplicables a cada expediente y acelerar así la tramitación de las indemnizaciones.

Pero la tecnología no sustituirá completamente la intervención humana. el presidente de APCAS, recordó que un gran siniestro exige una presencia física que no resulta necesaria en muchos siniestros convencionales. Cuando una persona ha perdido su vivienda o su negocio, la atención requiere explicación, acompañamiento y contacto directo.

Más información para el asegurado

Otro de los retos identificados es mejorar la información que recibe el asegurado durante la tramitación.

Luis Miguel Ávalos explicó que quien sufre un siniestro extraordinario necesita conocer en todo momento en qué estado se encuentra su expediente, especialmente cuando de la indemnización depende la continuidad de una empresa, un negocio o incluso la situación habitacional de una familia.

El futuro sistema de coordinación tecnológica que prepara el Consorcio contempla precisamente mejorar este flujo de información y facilitar el seguimiento de los expedientes.

Una cobertura extraordinaria en un escenario cada vez menos extraordinario

La mesa concluyó con una idea compartida: la resiliencia ante los fenómenos extremos no se puede improvisar.

El presidente del Consejo General de los Colegios de Mediadores de Seguros, defendió la necesidad de avanzar en prevención, concienciación y aseguramiento, y reclamó que la mediación esté integrada desde el principio en los protocolos de actuación.

Para el sector, el desafío no consiste únicamente en disponer de recursos económicos suficientes para afrontar una gran catástrofe. También es necesario que cada actor sepa qué debe hacer, que exista una comunicación fluida y que el asegurado tenga una cobertura adecuada antes de que llegue el siniestro.

Porque, como resumió Francisco de la Puente, ante los grandes siniestros “hay que entrenar”, y ese entrenamiento pasa por coordinarse previamente entre mediadores, aseguradoras, peritos y Consorcio. La conclusión es clara: si los riesgos extraordinarios son cada vez más frecuentes, la preparación para afrontarlos también debe dejar de ser extraordinaria.

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