
El INSTITUTO SANTALUCÍA publica un informe que plantea evolucionar el mentoring tradicional hacia un modelo intergeneracional de transmisión de conocimiento y compromiso. La propuesta cobra relevancia en España, donde las personas mayores de 65 años representan ya el 21% de la población.
El envejecimiento demográfico, la transformación tecnológica y la transición climática están impulsando la búsqueda de nuevas fórmulas para aprovechar la experiencia profesional y facilitar el relevo generacional. En este contexto, el INSTITUTO SANTALUCÍA propone avanzar hacia un modelo de mentoring de contrapartida, basado en la transmisión de conocimientos entre generaciones y en el compromiso de quienes reciben apoyo para acompañar, en el futuro, a quienes les sucedan.
La propuesta se recoge en el informe El mentoring hoy. Un enfoque intergeneracional del mentoring entendido como «mentoring de contrapartida», elaborado por José Antonio Herce, doctor en Economía y socio fundador de LoRIS. El documento plantea ampliar el enfoque tradicional del mentoring, en el que una persona con mayor experiencia orienta a otra con menos trayectoria, para convertirlo en una cadena continua de aprendizaje y transmisión de valores.
Según este planteamiento, quienes reciben orientación no deben ser únicamente beneficiarios de ese acompañamiento, sino que pueden asumir el compromiso voluntario de ayudar a las siguientes generaciones cuando cuenten con la experiencia necesaria.
José Manuel Jiménez Rodríguez, director del INSTITUTO SANTALUCÍA, considera que este modelo permite convertir la experiencia sénior en un activo de futuro. El objetivo, señala, es construir una cadena de transmisión de conocimiento, valores y compromiso que refuerce el relevo generacional y contribuya a generar capital social a largo plazo.
Una respuesta al envejecimiento de la población española
El informe sitúa a España como un entorno especialmente propicio para desarrollar esta fórmula. Según los datos recogidos en el documento, las personas de 65 años o más representaban aproximadamente el 10% de la población en 1975, con casi cuatro millones de personas sobre un total de 36 millones de residentes.
En 2025, este colectivo alcanzaba el 21% de la población, con unos diez millones de personas mayores sobre un total de 49 millones de habitantes.
Este cambio demográfico plantea el reto de aprovechar el conocimiento, la experiencia y las relaciones profesionales acumuladas por una población sénior cada vez más numerosa. El documento destaca que una parte importante de las personas de entre 65 y 80 años mantiene una vida activa y dispone de una amplia trayectoria en ámbitos empresariales, industriales y de servicios.
Frente a una visión de la jubilación como una salida definitiva de la actividad productiva o social, el mentoring de contrapartida propone mantener abiertas las vías de colaboración entre generaciones. El talento sénior puede contribuir así a orientar a jóvenes profesionales, emprendedores y nuevos trabajadores, facilitando la transmisión de conocimientos que difícilmente se adquieren únicamente mediante la formación académica.
Un compromiso voluntario, no una obligación
Una de las características centrales de este modelo es que la contrapartida no implica una devolución directa al mentor ni establece obligaciones contractuales, económicas o administrativas.
El informe plantea que el valor recibido debe proyectarse hacia el futuro mediante un compromiso voluntario, ético y comunitario. De esta forma, el mentoring deja de ser una relación individual entre dos personas para convertirse en una red de transmisión de experiencia, cultura, conocimiento y cohesión social.
Quien recibe orientación puede convertirse posteriormente en mentor de otras personas, contribuyendo a mantener la continuidad de la red. Esta dinámica busca reforzar también la cultura corporativa, la lealtad a las organizaciones y el desarrollo de vínculos entre generaciones.
Tres grandes transformaciones que condicionan el mentoring
El informe identifica tres tendencias que hacen especialmente relevante la evolución del mentoring tradicional.
La transición demográfica exige aprovechar el conocimiento acumulado por las generaciones sénior y convertirlo en un legado que facilite el relevo profesional y social.
La transformación tecnológica, marcada por la digitalización y la inteligencia artificial, requiere combinar las nuevas capacidades digitales con competencias humanas como el criterio, la experiencia, la ética y la visión estratégica. El intercambio entre generaciones puede favorecer el aprendizaje mutuo y complementar distintas capacidades.
La transición climática refuerza la necesidad de transmitir entre generaciones conocimientos, valores y prácticas sostenibles. Desde esta perspectiva, el mentoring también puede contribuir a fomentar una responsabilidad compartida respecto al futuro.
Ante estos desafíos, el documento defiende una red de aprendizaje continuo que trascienda las relaciones puntuales y genere un impacto sostenido en el tiempo.
Empresas y organizaciones, ante una oportunidad de relevo generacional
El INSTITUTO SANTALUCÍA considera que las empresas y las organizaciones especializadas en mentoring tienen la oportunidad de aprovechar de forma más sistemática la experiencia de sus profesionales sénior, tanto jubilados como en activo.
El modelo propuesto busca conectar ese conocimiento con las necesidades de jóvenes profesionales y emprendedores, al tiempo que fortalece las relaciones intergeneracionales y la creación de capital social.
La conclusión del informe es que el mentoring debe aportar no solo conocimientos, sino también valores, cultura corporativa, compromiso comunitario y continuidad generacional. La experiencia profesional se convierte así en un legado que puede mantenerse vivo a través de quienes la reciben y, posteriormente, la transmiten a las siguientes generaciones.