
El gasto en pensiones alcanzó los 216.653 millones de euros en 2025 y la OCDE prevé que España destine al sistema público el 17,3% de su PIB en 2050
España se enfrenta a uno de los grandes desafíos financieros de las próximas décadas: cómo financiar una jubilación cada vez más larga. La Seguridad Social cerró 2025 con un gasto récord de 216.653 millones de euros en pensiones, mientras que las proyecciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sitúan a España en 2050 como el país del organismo que dedicará una mayor proporción de su PIB al pago de pensiones, con un 17,3%.
El origen de este reto es estructural. La población vive cada vez más años y, según las previsiones del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2075 la esperanza de vida alcanzará los 87 años en los hombres y los 90 en las mujeres.
La longevidad supone un importante avance social y sanitario, pero también obliga a replantear la planificación financiera de una etapa de la vida que será cada vez más extensa. Ante este escenario, el equipo de Ibercaja Pensión identifica cinco claves para entender por qué el ahorro y la previsión social complementaria adquieren un papel cada vez más relevante.
1. El ahorro debe convertirse en un hábito
Una de las principales ideas que plantea Ibercaja Pensión es cambiar la forma de entender el ahorro. En lugar de considerarlo como el dinero que queda disponible a final de mes, debería convertirse en un compromiso financiero periódico integrado en la planificación personal.
La propuesta pasa por establecer aportaciones sistemáticas y automatizadas. Por ejemplo, programar una transferencia al comienzo de cada mes, después de recibir los ingresos, permite que el ahorro no dependa exclusivamente de la voluntad de cada momento.
El objetivo es convertir el ahorro en una rutina financiera estable y no en una decisión que se tome únicamente cuando existe dinero sobrante.
2. Empezar pronto permite aprovechar el tiempo
La segunda clave está relacionada precisamente con el momento en el que se comienza a ahorrar. No es necesario esperar a disponer de grandes cantidades para empezar a preparar la jubilación.
Las aportaciones pequeñas realizadas desde las primeras etapas de la vida laboral pueden beneficiarse durante más tiempo del interés compuesto, de manera que los rendimientos generados se incorporan al capital y pueden generar a su vez nuevos rendimientos.
Por ello, el tiempo se convierte en uno de los principales aliados de la planificación financiera para la jubilación. Empezar antes puede permitir alcanzar un determinado nivel de ahorro con aportaciones periódicas más reducidas.
3. Las reformas deben traducirse en ahorro efectivo
El desarrollo de la previsión social complementaria también depende de que las medidas impulsadas desde las administraciones consigan llegar a los ciudadanos.
En este ámbito, Ibercaja Pensión señala el caso de los Planes de Empleo Simplificados y los Fondos de Pensiones de Promoción Pública y Gestión Privada, diseñados para ampliar el acceso al ahorro complementario, especialmente entre colectivos como los trabajadores de pymes y los autónomos.
Aunque el sector ha destinado recursos a su desarrollo, su despliegue continúa siendo limitado. El reto, por tanto, no consiste únicamente en aprobar nuevas medidas, sino en conseguir que estas se traduzcan en soluciones accesibles y utilizadas por quienes necesitan complementar su futura pensión.
4. Conocer cuánto se cobrará facilita la planificación
Otra de las dificultades está en la información disponible sobre la futura pensión pública. Países como Suecia o Noruega cuentan con sistemas como el conocido “sobre naranja”, mediante el que los ciudadanos reciben información periódica sobre la prestación que previsiblemente recibirán.
En España existe un simulador oficial, pero conocer la futura pensión pública de una forma sencilla y accesible continúa siendo un reto.
Disponer de una estimación clara permitiría a cada ciudadano conocer con mayor antelación la posible diferencia entre sus ingresos durante la vida laboral y los que tendrá durante la jubilación. A partir de ahí podría adaptar su estrategia de ahorro y previsión.
5. Educación financiera y auto-enrolment para las nuevas generaciones
La última clave apunta a la necesidad de reforzar la educación financiera y fomentar una mayor cultura del ahorro desde las primeras etapas de la vida laboral.
En este contexto, el auto-enrolment aparece como una posible herramienta para facilitar que millones de trabajadores comiencen a ahorrar de forma prácticamente automática desde el inicio de su carrera profesional.
Para que este sistema sea efectivo, los productos de ahorro deberían cumplir además con un auténtico Value for Money: ser sencillos, transparentes, eficientes, fiscalmente atractivos y comprensibles para el ciudadano.
La combinación de educación financiera, automatización del ahorro y productos adecuados puede contribuir a que la preparación económica para la jubilación deje de ser una decisión que se pospone y pase a formar parte de la planificación financiera habitual.
La longevidad obliga a anticiparse
El aumento de la esperanza de vida es, en definitiva, un reto que requiere anticipación. Una jubilación potencialmente más larga implica que el ahorro deberá financiar durante más años una etapa en la que los ingresos procedentes del trabajo desaparecen.
En este contexto, la previsión social complementaria adquiere mayor relevancia como herramienta para completar la pensión pública y adaptar el nivel de ingresos futuro a las necesidades de cada persona.
La clave no pasa únicamente por ahorrar más, sino por empezar antes, hacerlo de forma sistemática, conocer cuál puede ser la pensión futura y disponer de instrumentos sencillos que permitan convertir esa planificación en una práctica habitual.