IMQ calcula que 100.000 vascos tendrán Alzhéimer en 2050

IMQ calcula que 100.000 vascos tendrán Alzhéimer en 2050.

El 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Alzhéimer, evento instituido por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La Confederación Española de Alzhéimer lo celebra este año con el lema InvestigAcción”, un lema que pone de relieve laimportancia que tiene la investigación para obtener nuevos conocimientos, encontrar resultados y definir una atención óptima, señala IMQ en un comunicado.

«La enfermedad de Alzheimer es una patología neurodegenerativa de la cual aún se desconocen sus causas. Además de ello, actualmente no existe ningún tratamiento que frene su progresión. La investigación es la única vía para detener el alzhéimer»,destaca la Dra. Elia Hernández, médica de la residencia vitoriana IMQ Igurco Araba.

Con unos 36.000 casos de alzhéimer estimados en Euskadi, la OMS apunta a que lascifras actuales se podrían casi triplicar globalmente en 2050. «Este horizonte nos llevaría, si no se consigue desarrollar un tratamiento que frene o limite la progresión de la enfermedad, a que alrededor de cien mil vascos podrían padecer esta patología en menos de treinta años»

Factores de riesgo del Alzhéimer

Tal y como detalla la experta, «entre los factores de riesgo de la enfermedad se encuentra la edad. A mayor edad, mayor riesgo». Además de esto, el Dr. Alfredo Rodríguez-Antigüedad, especialista en Neurología de la Clínica IMQ Zorrotzaurre, recuerda que «el alzhéimer no es una consecuencia natural del envejecimiento sino una enfermedad devastadora para las personas que la padecen y también para sus familiares y cuidadores informales, progresando de manera inexorable sin que hasta la fecha podamos detener su evolución. La demencia es una de las mayores causas de discapacidad en la senectud y los costes económicos para su adecuada atención social son muy elevados».

Fases

Por su parte, la Dra. Elia Hernández apunta las tres fases por las que pasan las personas que desarrollan alzhéimer. «En primer lugar, se encuentra la fase inicial, en la que los síntomas son la pérdida de memoria y la desorientación temporal y espacial.En la segunda fase, se constata una pérdida de fluidez en el uso del lenguaje, dificultad para vestirse y la necesidad de una ayuda constante para realizar actividades cotidianas. Por último, en la fase avanzada, la incapacidad es grave, el enfermo no se puede valer por sí mismo, aparece la incontinencia urinaria y fecal, y se da un aumento progresivo de la rigidez muscular, de manera que el paciente precisará una silla de ruedas para, posteriormente, ser encamado».

Estado actual de la investigación

Según explica el Dr. Rodríguez-Antigüedad, «la causa de la muerte progresiva de las neuronas en la enfermedad de Alzhéimer se resiste a ser desvelada. Hasta hace muy poco, el foco de las investigaciones se centraba en el depósito en el cerebro de una proteína, la beta-amiloide, y su supuesto efecto tóxico sobre las neuronas. Pero la eliminación de esta proteína con algunos tratamientos experimentales no ha demostrado curar esta enfermedad. Afortunadamente hay otros medicamentos que están finalizando y esperamos que demuestren resultados positivos».

En todo caso, estos fracasos han provocado la reorientación y desarrollo de nuevas líneas de investigación. «Las neuronas dependen para sobrevivir y para su adecuado funcionamiento de las otras células que forman el cerebro, las células de la glía. Se piensa que las disfunciones de la glía pueden ser protagonistas en el alzhéimer. Igualmente, se atribuye cada vez más importancia al papel que juega el sistema inmunológico y a la acumulación de otras proteínas, como la denominada tau. Estas nuevas y prometedoras líneas de investigación hacen prever próximos e importantes avances en el conocimiento de la enfermedad de Alzheimer y su tratamiento».

Manejo del paciente mayor con la enfermedad avanzada

A los dos testimonios anteriores, la Dra. Naiara Fernández, especialista en Geriatría y directora Asistencial del grupo sociosanitario IMQ Igurco, valora que, «con frecuencia, los pacientes mayores precisan, durante su enfermedad, de otros tratamientos para controlar el nerviosismo excesivo, la agitación o para regular el sueño. Estos síntomas psicológicos y conductuales son a menudo muy disruptivos en el entorno familiar de la persona con demencia, por lo que su adecuado abordaje facilita la prestación de cuidados en el hogar por parte de familiares, retrasando la necesidad de institucionalización».

Según apunta, «la institucionalización, o ingreso en una residencia, es un recurso orientado para pacientes que precisan de una elevada tecnificación de los cuidados, debida a la existencia, entre otros factores, de incontinencia, úlceras por presión, disfagia, posibles déficits nutricionales, limitación completa de la movilidad, trastorno conductual de difícil control, caídas de repetición, etcétera».

Atender a los deseos y preferencias para ser cuidado de la persona con deterioro cognitivo a medida que avanza el alzhéimer «debe ser una prioridad para los profesionales, por lo que explorar estos aspectos a lo largo del devenir de la enfermedad garantiza que la persona sea tratada según sus deseos y expectativas, incluso cuando ya no pueda manifestarse verbalmente y sea preciso contar con un representante, nunca sustituto, para la toma de decisiones», recalca la Dra. Naiara Fernández, haciendo hincapié en «una atención centrada en la persona».

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