
La riqueza de los hogares españoles se ha incrementado un 80,9% desde 2002, pero este crecimiento ha sido desigual y ha ampliado la brecha generacional, según el informe Evolución de la riqueza de las familias en España (2002–2022) publicado por el Instituto Santalucía.
El estudio, elaborado por los economistas José Ignacio Conde-Ruiz y Francisco García-Rodríguez, a partir de datos del Banco de España, revela que el patrimonio se concentra cada vez más en las generaciones de mayor edad.
Una brecha generacional que supera los 340.000 euros
Uno de los principales hallazgos es la fuerte desigualdad entre generaciones:
- Personas de 65 a 74 años: más de 425.000 € de media
- Menores de 35 años: alrededor de 83.000 €
La diferencia supera los 340.000 euros, una brecha que apenas ha aumentado un 3% recientemente, pero que sigue evidenciando un fuerte desequilibrio estructural.
Además, la riqueza mediana de los menores de 35 años ha caído un 76,7% desde 2008, reflejando el impacto de la crisis financiera y las dificultades de acceso a la vivienda.
El acceso a la vivienda, clave en la desigualdad
El informe del Instituto Santalucía señala que el modelo patrimonial español, basado principalmente en la vivienda (más del 80% de los activos), ha favorecido a las generaciones que accedieron al mercado inmobiliario en mejores condiciones.
En cambio, los jóvenes afrontan:
- Precios más elevados de la vivienda
- Mayor precariedad laboral
- Menor capacidad de ahorro
La tasa de propiedad entre menores de 35 años ha caído significativamente desde 2008, dificultando la acumulación de patrimonio desde edades tempranas.
Menor peso de los jóvenes en la riqueza total
El peso de los jóvenes en la riqueza nacional ha descendido de forma notable:
- 2002: 8,2% del total
- 2022: 2,1%
En contraste, los mayores de 75 años han aumentado su participación del 8,3% al 18,3%, consolidando una creciente concentración del patrimonio en las generaciones más envejecidas.
Aumenta la concentración de la riqueza
El crecimiento patrimonial también ha venido acompañado de mayor desigualdad:
- El 1% más rico concentra el 21% de la riqueza
- El 50% más pobre apenas alcanza el 7%
El índice de Gini ha pasado de 0,57 en 2002 a 0,69 en 2022, reflejando un aumento significativo de la desigualdad.
Diferencias en la composición del patrimonio
El informe evidencia una clara divergencia según el nivel de riqueza:
- Hogares más ricos: carteras diversificadas, mayor peso financiero y menor deuda
- Hogares con menos recursos: dependencia de la vivienda y mayor endeudamiento
Esto limita la capacidad de resiliencia económica de los hogares con menor patrimonio.
Implicaciones para el futuro económico y social
El análisis apunta a un modelo patrimonial cada vez más desigual, con consecuencias relevantes en:
- Equidad intergeneracional
- Acceso a la vivienda
- Capacidad de ahorro
- Diseño de políticas públicas
La próxima publicación de los microdatos de la Encuesta Financiera de las Familias 2024 permitirá profundizar en estas dinámicas.