
La intensa competencia entre las entidades financieras ha convertido los incentivos comerciales en una de las principales armas para captar nuevos clientes. Bonificaciones en efectivo, televisores, vales de compra o cuentas remuneradas forman parte de las promociones que ofrecen los bancos para atraer ahorradores y nóminas. Sin embargo, detrás de estos reclamos existen condiciones que pueden reducir significativamente el beneficio real para el usuario.
Así lo advierte Banqmi, que ha analizado las ventajas e inconvenientes de las principales fórmulas utilizadas actualmente por las entidades financieras para ganar cuota de mercado.
El dinero en efectivo, el incentivo más utilizado
Las promociones basadas en ingresos directos en cuenta son las más habituales. A cambio de domiciliar la nómina o determinados recibos, algunas entidades ofrecen cantidades que pueden oscilar entre 200 y 1.000 euros.
Según Antonio Gallardo, experto financiero de Banqmi, este sistema facilita la comparación entre ofertas: “El euro se compara con el euro, por lo que resulta sencillo valorar qué propuesta es más atractiva”.
No obstante, el especialista recuerda que estas promociones suelen exigir compromisos de permanencia de entre dos y tres años. Si el cliente cancela la relación antes de tiempo, puede verse obligado a devolver parte del incentivo recibido.
Además, estas bonificaciones están sujetas a tributación. Hacienda aplica una retención del 19% sobre las cantidades abonadas, por lo que el importe neto percibido es inferior al anunciado inicialmente. Por ejemplo, una promoción de 500 euros supone realmente un ingreso de 405 euros tras la retención fiscal correspondiente.
Los regalos en especie mantienen su presencia
Aunque han perdido protagonismo frente a las bonificaciones monetarias, algunos bancos continúan ofreciendo televisores, electrodomésticos o vales de compra como incentivo comercial.
Este tipo de promociones presenta la ventaja de aportar un elemento diferencial frente a las ofertas de efectivo. Sin embargo, los expertos advierten de la dificultad para determinar el valor real del producto entregado y compararlo con otras alternativas del mercado.
Al igual que ocurre con las bonificaciones económicas, estos regalos suelen ir acompañados de compromisos de permanencia que pueden extenderse entre uno y dos años.
El auge de las cuentas remuneradas
Otra de las fórmulas que está ganando peso son las cuentas remuneradas, que ofrecen una rentabilidad sobre los saldos depositados.
Frente al pago único de una bonificación, estas cuentas permiten obtener ingresos recurrentes mientras se mantengan los ahorros. Sin embargo, las condiciones también pueden variar con el tiempo.
Según explica Gallardo, muchas entidades reducen la remuneración o incluso la eliminan una vez transcurrido el periodo promocional inicial, generalmente entre uno y dos años después de la contratación.
No existe un banco perfecto para todos los clientes
Desde Banqmi subrayan que no hay una entidad universalmente mejor que otra, sino que cada banco orienta sus ofertas hacia perfiles concretos de clientes.
En este sentido, Gallardo señala que BBVA suele premiar a quienes mantienen saldos medios; Sabadell enfoca sus incentivos hacia clientes con mayor volumen de ahorro; ABANCA apuesta por propuestas sencillas y Bankinter dirige gran parte de su estrategia a perfiles con hábitos de ahorro constantes.
Por ello, los expertos recomiendan analizar detenidamente aspectos como los requisitos de permanencia, las condiciones de vinculación, la fiscalidad de los incentivos y la evolución futura de las remuneraciones antes de contratar cualquier producto.
La conclusión, según Banqmi, es clara: las promociones pueden resultar atractivas, pero la decisión debe tomarse tras evaluar el conjunto de condiciones y no únicamente el regalo anunciado.