La salud cognitiva del futuro también se decide en el presente

La salud cognitiva futura está relacionada con factores modificables. Espacio Futuro y Fundación Pasqual Maragall analizan cómo actuar hoy.

Espacio Futuro, el think tank del Grupo Santalucía, pone el foco, junto a la Fundación Pasqual Maragall, en los factores modificables que pueden influir en el riesgo de demencia y en la importancia de adoptar hábitos saludables y detectar de forma temprana posibles cambios cognitivos.

Coincidiendo con el Día Mundial del Alzheimer, Espacio Futuro, el think tank del Grupo Santalucía, ha puesto el foco en la relación entre las decisiones y condiciones de vida actuales y la salud cognitiva futura.

La reflexión parte de un experimento intergeneracional desarrollado junto a la Fundación Pasqual Maragall, en el que personas de distintas edades compartieron sus percepciones sobre el envejecimiento, la memoria, la autonomía y el alzhéimer.

El objetivo es trasladar estas inquietudes a una conversación más amplia sobre qué margen existe para actuar en el presente ante determinados factores relacionados con el riesgo de desarrollar demencia.

Ángel Uzquiza, director de Santalucía Espacio Futuro y director de Innovación Corporativa del Grupo Santalucía, explica que la salud cognitiva debe formar parte de la planificación sobre cómo queremos vivir dentro de 10 o 20 años.

Alzhéimer y demencia no son lo mismo

Una de las primeras cuestiones que aborda esta reflexión es la diferencia entre demencia y alzhéimer. La demencia es un síndrome que puede estar provocado por diferentes enfermedades y alteraciones cerebrales. El alzhéimer es una de sus principales causas, pero no la única.

Además, desarrollar una demencia no constituye una consecuencia inevitable del envejecimiento. El concepto de “demencia senil” tampoco corresponde a un diagnóstico clínico.

Distinguir ambos conceptos permite interpretar mejor los cambios cognitivos, saber cuándo buscar ayuda y evitar asociar automáticamente el envejecimiento con la pérdida de capacidades.

Los 14 factores de riesgo modificables

La Fundación Pasqual Maragall recoge 14 factores de riesgo modificables de demencia identificados en la literatura científica:

  • Bajo nivel educativo.
  • Pérdida auditiva.
  • Hipertensión.
  • Inactividad física.
  • Obesidad.
  • Tabaquismo.
  • Consumo excesivo de alcohol.
  • Diabetes.
  • Depresión.
  • Lesiones cerebrales traumáticas.
  • Contaminación del aire.
  • Aislamiento social.
  • Pérdida de visión.
  • Colesterol LDL elevado.

Estos factores no tienen el mismo peso ni actúan de la misma manera durante todas las etapas de la vida. Algunos están relacionados con la educación y la reserva cognitiva; otros, con la salud cardiovascular y metabólica, y otros con el entorno, las relaciones sociales o determinadas condiciones sensoriales.

Según el marco científico recogido por la Fundación Pasqual Maragall, estos 14 factores podrían explicar hasta el 45% de los casos de demencia.

Esto no significa que exista una fórmula para evitar el alzhéimer ni que actuar sobre todos ellos garantice que una persona quede protegida frente a la enfermedad. La evidencia permite hablar de reducción del riesgo y de la posibilidad de retrasar la aparición de una demencia actuando sobre determinados factores modificables, pero no de una prevención garantizada.

La OMS incorpora la salud cerebral a sus recomendaciones

La Organización Mundial de la Salud (OMS) actualizó en julio de 2026 sus directrices sobre reducción del riesgo de deterioro cognitivo y demencia.

Entre sus recomendaciones se encuentran mantener una actividad física regular, abandonar el tabaco, reducir el consumo perjudicial de alcohol, mantener una alimentación saludable y participar en actividades sociales y cognitivas.

La OMS también recomienda detectar y tratar problemas de salud asociados al riesgo de deterioro cognitivo y demencia, como la hipertensión, la diabetes y la dislipidemia, especialmente durante la mediana edad.

Asimismo, incorpora medidas relacionadas con la pérdida auditiva y la reducción de la exposición a la contaminación atmosférica.

Las recomendaciones no cuentan todas con el mismo grado de evidencia específica para prevenir la demencia. Por ello, la OMS diferencia entre recomendaciones fuertes, condicionales y ámbitos en los que la evidencia disponible todavía es insuficiente.

La prevención no depende solo de las decisiones individuales

La Dra. Nina Gramunt Fombuena subraya que actualmente no existe una fórmula preventiva que elimine el riesgo de desarrollar alzhéimer.

La especialista destaca que cada vez existe más evidencia sobre la influencia de diferentes factores y defiende que actuar sobre ellos no debe plantearse únicamente como una responsabilidad individual, sino también desde la creación de entornos y políticas públicas que favorezcan la salud cerebral durante toda la vida.

Detectar antes también forma parte de la prevención

La reducción del riesgo constituye solo una parte del abordaje. Cuando aparecen cambios cognitivos, su detección temprana puede facilitar el acceso a información, tratamiento, apoyo y planificación.

Según la Fundación Pasqual Maragall, un diagnóstico temprano de alzhéimer puede facilitar el acceso a orientación adaptada, permitir valorar las opciones terapéuticas disponibles e iniciar intervenciones cognitivas, funcionales o psicosociales.

También puede ayudar a anticipar necesidades de apoyo y cuidados y permitir que la propia persona participe en decisiones personales, familiares, laborales, económicas o legales. Cuando sea adecuado, puede facilitar además el acceso a investigaciones o ensayos clínicos.

La detección temprana, no obstante, requiere atención posterior. Un diagnóstico sin orientación, seguimiento o recursos suficientes puede incrementar la sensación de vulnerabilidad.

Pensar hoy cómo queremos envejecer mañana

Para Espacio Futuro, la salud cognitiva forma parte de una reflexión más amplia sobre cómo están cambiando las vidas de las personas y qué decisiones pueden comenzar a tomarse antes.

El experimento realizado junto a la Fundación Pasqual Maragall busca precisamente conectar las percepciones de diferentes generaciones sobre su propio envejecimiento con el conocimiento científico disponible.

La iniciativa plantea así una cuestión que va más allá de cuánto tiempo viviremos: en qué condiciones queremos hacerlo y sobre qué factores podemos empezar a actuar desde el presente.

También te puede interesar: