
Seguros Atocha ha puesto el foco en una de las fases menos visibles del duelo: el momento en que desaparece el apoyo más inmediato del entorno y las personas comienzan a afrontar la pérdida en solitario. La entidad recuerda que el acompañamiento a las familias no termina con las gestiones funerarias ni con el cierre del tanatorio, sino que en muchos casos es entonces cuando emergen las reacciones emocionales más complejas.
La aseguradora destaca que no existe una forma correcta de vivir el duelo, ya que cada persona procesa la pérdida de manera diferente en función de su vínculo con el fallecido, su historia personal y sus circunstancias vitales.
Reacciones habituales en las primeras semanas
Según explica Pepe Peidró, psicólogo clínico especializado en duelo, muchas de las respuestas emocionales que aparecen durante las primeras semanas actúan como mecanismos de protección frente al impacto de la pérdida.
Entre las reacciones más frecuentes se encuentran la sensación de irrealidad, el funcionamiento en “piloto automático”, el agotamiento mental o la irritabilidad.
Desde una perspectiva profesional, la compañía recomienda evitar interpretaciones precipitadas sobre estas conductas y comprender que forman parte del proceso de adaptación a una situación emocionalmente exigente.
El valor de la comunicación y la presencia
Seguros Atocha subraya que el papel de los profesionales funerarios y aseguradores trasciende la gestión administrativa. La forma en que una familia se siente acompañada durante esos momentos puede influir de manera significativa en la percepción global de la experiencia.
En este sentido, la entidad apuesta por una comunicación basada en la cercanía y la empatía. Expresiones como “estamos aquí para ayudarles” o “entiendo que pueden ser días muy difíciles” pueden aportar seguridad y apoyo emocional, mientras que recomienda evitar frases estandarizadas como “hay que ser fuerte” o “el tiempo lo cura todo”.
El acompañamiento después del funeral
La compañía considera especialmente relevante mantener un contacto respetuoso con las familias cuando el apoyo social inicial comienza a disminuir.
Este seguimiento no busca patologizar el duelo, sino transmitir disponibilidad y cercanía. Entre las acciones que pueden aportar valor destacan la facilitación de recursos de apoyo psicológico especializado, la formación de los equipos en comunicación emocional o el acompañamiento en fechas especialmente sensibles.
Asimismo, Seguros Atocha recuerda que el apoyo psicológico cumple también una función preventiva, ya que permite detectar situaciones de riesgo como el aislamiento, el bloqueo emocional intenso o el deterioro significativo de la actividad cotidiana.
Humanizar la experiencia
La aseguradora concluye que combinar la eficiencia técnica con la sensibilidad humana permite ofrecer una experiencia de acompañamiento más ética, cercana y emocionalmente responsable.
La entidad recuerda que, aunque las familias pueden olvidar determinados aspectos de la gestión, suelen recordar cómo fueron tratadas durante uno de los momentos más difíciles de sus vidas.