India continúa limitada por su fragilidad económica

India continúa limitada por su fragilidad económica

Cuando Narendra Modi presentó su candidatura como Primer Ministro en 2014, se comprometió a impulsar la competitividad del sector industrial indio con el fin de promover el crecimiento. Pese a que la economía india se encuentra en una mejor posición, muchas de las debilidades estructurales heredadas siguen aquejando al país.

Las reformas económicas introducidas por Modi han afectado al crecimiento del PIB indio, que descendió a un 6,5 % en 2017, su nivel más bajo desde 2012. Si bien la desmonetización y la introducción del GST fueron decisiones adecuadas a medio plazo, a corto plazo su implementación precipitada generó incertidumbres. El endurecimiento de la liquidez y los problemas de corrupción siguen afectando a la economía india. Los inversores locales y extranjeros sufren las consecuencias.

Compromisos ideológicos y económicos

Si Narendra Modi obtiene los votos suficientes como para alcanzar la mayoría relativa en las próximas elecciones, el 17º Lok Sabha (Parlamento) estará probablemente fragmentado. El Primer Ministro se verá entonces obligado a asumir ciertos compromisos ideológicos y económicos, mientras que la fragmentación del parlamento podría ralentizar el proceso de reforma del país.

El nuevo gobierno deberá concentrar sus esfuerzos en sanear la banca e impulsar el mercado laboral para absorber a la creciente población activa. En 2018, se perdieron once millones de puestos de trabajo, 83% en las zonas rurales, a pesar de la promesa del presidente Modi de facilitar el crecimiento inclusivo. La integración de la población activa en India requeriría una tasa de crecimiento superior al 8%. Será muy difícil conseguir todo esto y a la vez promover la estabilidad macroeconómica, en un contexto de crecientes antagonismos políticos.

Carlos Casanova, economista de Coface

 “En 2018, el crecimiento de la producción industrial alcanzó una media del 5,1% interanual. Es una evolución respecto al crecimiento anémico de 3,5% registrado en 2017, pero, no obstante, está muy lejos del crecimiento potencial de India y muy por debajo del de sus pares en la región, como es el caso de China”, explica Carlos Casanova, economista de Coface para la región Asia-Pacífico.

“India necesita de las IED para alcanzar un nivel adecuado de sus infraestructuras básicas. Las restricciones del suministro siguen frenando las inversiones indias en infraestructura, que pueden tener un impacto multiplicador enorme sobre la actividad económica a largo plazo, lo que, a su vez, facilitaría la entrada de capitales en el sector manufacturero”, agrega Casanova.

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