Los jóvenes mediadores reclaman una transformación de la correduría para afrontar el futuro

Los jóvenes mediadores analizan el futuro de las corredurías y reclaman más digitalización, autonomía, flexibilidad y una nueva relación con clientes y aseguradoras.

V.M.Z. – La mesa ‘La generación que cambia el negocio’ del Congreso de Mediadores 2026 pone sobre la mesa las nuevas prioridades de la mediación: digitalización, autonomía, flexibilidad y una relación más ágil con clientes y aseguradoras.

El relevo generacional en la mediación representa mucho más que un cambio de profesionales al frente de las corredurías. Es también una oportunidad para transformar el modelo de negocio y adaptarlo a las nuevas necesidades de los clientes. Esta fue una de las principales conclusiones de la mesa ‘La generación que cambia el negocio’, celebrada durante el Congreso.

El encuentro, moderado por Sergi Ramo, CEO de Growz Consultants, reunió a los corredores y premio Jóvenes Seguros Raquel Rodríguez, Sergi Culleré, José Daniel Fernández y Carlos Barberá para analizar cómo las nuevas generaciones están afrontando su incorporación al sector y qué cambios consideran necesarios para construir la mediación del futuro.

La conversación partió de una premisa: el legado recibido por los jóvenes mediadores debe protegerse, pero también evolucionar. Las nuevas generaciones consideran que las corredurías cuentan con una posición privilegiada gracias a la confianza construida durante décadas, pero entienden que el entorno actual exige nuevas formas de trabajar.

Una correduría centrada en las personas

Preguntados por cómo diseñarían una correduría desde cero, los participantes coincidieron en la necesidad de eliminar o automatizar aquellas tareas que no aportan valor para concentrar los esfuerzos en las personas.

La tecnología aparece como una herramienta fundamental para conseguirlo. Automatizar procesos administrativos permitiría a los mediadores dedicar más tiempo al asesoramiento, a la estrategia y a la relación con sus clientes.

José Daniel Fernández, corredor, defendió además la necesidad de revisar el modelo tradicional de oficina. A su juicio, no es imprescindible contar con un establecimiento físico situado en una zona comercial para captar clientes. Lo importante es garantizar la disponibilidad y facilitar diferentes canales de comunicación.

En esta misma línea, Raquel Rodríguez destacó que no debe confundirse presencia con disponibilidad. El cliente puede no necesitar acudir físicamente a la oficina, pero sí espera encontrar a su mediador cuando lo necesita.

El cliente quiere respuestas inmediatas

La transformación de los hábitos de los asegurados constituye uno de los principales retos para la mediación. El cliente utiliza cada vez más canales digitales y espera respuestas rápidas, especialmente a través de herramientas como WhatsApp o el correo electrónico.

Para los jóvenes mediadores, las corredurías deben ser capaces de ofrecer una experiencia híbrida que combine la relación personal con la facilidad de los canales digitales.

Esta nueva realidad obliga también a revisar los procesos internos. Sergi Culleré, corredor, reclamó una mayor conectividad entre compañías y corredurías para que el mediador pueda actuar con mayor autonomía y ofrecer una respuesta más rápida al cliente.

Menos administración y más asesoramiento

Uno de los mensajes más repetidos durante la mesa fue la necesidad de reducir la carga administrativa que soportan las corredurías.

Carlos Barberá puso el foco en la existencia de procesos que todavía se realizan de forma manual y que podrían automatizarse. La inteligencia artificial y otras herramientas digitales pueden ayudar a liberar tiempo y permitir que los profesionales se concentren en actividades de mayor valor añadido.

Durante el debate se compartieron ejemplos concretos de automatización. Entre ellos, procesos relacionados con la recopilación y análisis de información para cotizar seguros de comunidades que anteriormente podían requerir decenas de minutos y que ahora pueden resolverse en mucho menos tiempo.

No obstante, los participantes también llamaron a utilizar la tecnología con criterio. Antes de incorporar inteligencia artificial a un proceso, consideran necesario analizarlo en su conjunto y determinar qué herramienta resulta realmente más eficiente.

Una nueva relación entre compañías y mediadores

La mesa también abordó la relación entre las aseguradoras y los corredores. Los jóvenes profesionales reclamaron que las compañías evolucionen desde un modelo basado fundamentalmente en objetivos comerciales hacia una relación en la que el responsable de la aseguradora aporte conocimiento y soluciones para hacer crecer el negocio del mediador.

Sergi Ramo, CEO de Growz Consultants, resumió esta evolución en la necesidad de convertir al responsable comercial en un auténtico consultor de negocio.

Las reuniones y visitas deberían estar orientadas a resolver problemas concretos y aportar valor, evitando desplazamientos y encuentros que podrían resolverse de forma más ágil mediante herramientas digitales.

Autonomía y conciliación para atraer talento

La atracción de talento joven fue otro de los grandes asuntos abordados. Los participantes consideran que la mediación tiene argumentos suficientes para resultar atractiva a las nuevas generaciones, pero debe comunicar mejor su propuesta de valor y ofrecer condiciones laborales acordes con las nuevas prioridades.

La autonomía, la flexibilidad y la conciliación fueron identificadas como elementos clave.

Raquel Rodríguez defendió la importancia de poder organizar el tiempo de trabajo y compatibilizar la actividad profesional con la vida personal y familiar. Otros participantes señalaron que una correduría no tiene necesariamente que aspirar a crecer indefinidamente en tamaño para ser un negocio exitoso.

La tecnología puede facilitar modelos de trabajo más flexibles, manteniendo el trato personal que caracteriza a la mediación.

Cambiar la imagen de la mediación

Los jóvenes mediadores también consideran necesario mejorar la percepción social de la profesión. Una de las principales reivindicaciones fue dejar atrás la imagen del corredor como un simple vendedor de pólizas.

El mediador, defendieron, debe presentarse como un profesional del asesoramiento y la gestión de riesgos, capaz de acompañar al cliente antes, durante y después de un siniestro.

En este ámbito, las redes sociales pueden desempeñar un papel relevante. Sergi Ramo, CEO de Growz Consultants, señaló que las corredurías deben aprovechar estos canales para trasladar la cercanía que mantienen con sus clientes y no limitar su comunicación a la promoción de productos.

Los jóvenes quieren tener voz

Los participantes reclamaron además una mayor participación de las nuevas generaciones en las decisiones que afectan al sector.

Sergi Culleré defendió la creación de espacios y órganos en los que jóvenes mediadores puedan trasladar sus necesidades y propuestas tanto a las aseguradoras como a las organizaciones profesionales.

La idea de fondo es clara: los jóvenes no quieren ser considerados únicamente como el futuro de la mediación, sino como parte activa de su presente.

Entre las propuestas planteadas también estuvo la necesidad de simplificar el lenguaje asegurador y hacer que las pólizas y comunicaciones sean más comprensibles para los clientes.

Un legado para transformar, no para conservar

La conclusión de la mesa fue optimista. Las nuevas generaciones no plantean romper con el modelo tradicional de mediación, sino evolucionarlo aprovechando sus principales fortalezas: la confianza, el conocimiento del cliente, el asesoramiento y la cercanía.

El relevo generacional puede convertirse así en una oportunidad para construir corredurías más digitales, flexibles y centradas en las personas.

El mensaje final de la mesa fue que una cartera de clientes y una correduría constituyen un legado construido durante décadas, pero ese legado no debe convertirse en un límite. Debe ser el punto de partida para transformar el negocio y garantizar su futuro.

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