La ansiedad es la compañera menos deseada del siglo XXI

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Una persona puede sufrir más de un trastorno de ansiedad al mismo tiempo y, a veces, junto con otros desórdenes del estado de ánimo, tales como: depresión. El ejercicio, el afecto de los demás, así como terapias naturales como el cannabidiol, puede mejorar mucho el cuadro ansiolítico

Sensación de desasosiego, miedo, pensamientos oscuros, miedo a tener un accidente, a la muerte, tener pánico a ir a la calle, a estar con demasiada gente, a salir de la zona donde se realiza el día a día, problemas para conciliar el sueño…son algunas de las muchas manifestaciones que tiene la ansiedad o el TAG, trastorno de ansiedad generalizada que, según las Actas de Psiquiatría ‘es frecuente y produce un gran impacto sobre la calidad de vida. En España se ha establecido su prevalencia poblacional y en atención primaria, pero quedaba por determinar su prevalencia en la clínica de salud mental’.

La depresión, una patología al alza

Según la OMS la depresión y la ansiedad cuestan a la economía mundial mil millones de dólares al año. Es, por tanto, un dato lo suficientemente importante como para tenerlo en cuenta. Los trastornos mentales comunes están en aumento en todo el mundo. Entre 1990 y 2013, el número de personas con depresión o ansiedad ha aumentado en cerca de un 50%, de 416 millones a 615 millones.

Cerca de un 10% de la población mundial está afectado, y los trastornos mentales representan un 30% de la carga mundial de enfermedad no mortal. Las emergencias humanitarias y los conflictos aumentan la necesidad de ampliar las opciones terapéuticas. La OMS estima que durante las emergencias 1 de cada 5 personas se ve afectada por la depresión y la ansiedad.

La ansiedad es una respuesta al estrés

La ansiedad se produce como una respuesta lógica y normal al estrés, preocupación o amenaza que puede sufrir una persona, ya que el ser humano está diseñado para su propia supervivencia y ésta es un mecanismo de defensa natural, pero cuando es muy grave, de larga duración, o desproporcionada con las circunstancias, se conoce como un trastorno de ansiedad.

Tal y como lo tipifica la OMS, hay varios tipos diferentes de trastornos de ansiedad; por ejemplo: el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de ansiedad social, el trastorno de pánico y el trastorno obsesivo-compulsivo. En los casos más extremos puede llegar a afectar al estado de ánimo, al pensamiento y a la conducta de tal manera que puede llegar a perjudicar la vida diaria de quién la padece, tanto en su aspecto personal como laboral.

Síntomas

Cada persona es un mundo y cada una puede presentar diferentes características pero casi todos los pacientes ansiosos declaran padecer miedo, tensión interior, irritabilidad y falta de concentración; así como signos físicos, tales como: sequedad de boca, mareos, tensión muscular, sudoración y palpitaciones, aunque, tal y como declara el Doctor en Psiquiatría, Sergio Oliverosla angustia es elemento nuclear”.

Una persona puede sufrir más de un trastorno de ansiedad al mismo tiempo y, a veces, junto con otros desórdenes del estado de ánimo, como: depresión (la tan llamada «co-morbilidad”). La co-ocurrencia de la ansiedad y la depresión es muy común.

Trastorno de ansiedad social

El trastorno de ansiedad social (SAD: Social Anxiety Disorder, por sus siglas en inglés) hace que la gente tema o evite situaciones sociales. La persona teme que él o ella vayan a actuar de una manera que sería humillante o embarazosa.

El trastorno de pánico se caracteriza por ataques de pánico repentinos relacionados con miedo marcado o nerviosismo. Puede incluir síntomas físicos tales como sudoración, dolor de cabeza, náuseas, palpitaciones o sequedad en la boca

Cómo tratar la ansiedad

Vivir con ansiedad no es agradable para nadie que la padezca ni para los que lo rodeen de ahí que es importante acudir a un especialista para aprender a controlarla. Los expertos en la materia son los médicos psiquiatras y los psicólogos. El doctor Oliveros recuerda que “puede ser abordada desde diferentes ámbitos según sea su grado de intensidad: farmacológico, tratamiento de tipo conductual o con abordaje con terapia de exposición virtual”.

Los expertos recuerdan que hay muchos tratamientos disponibles para manejarla eficazmente y es importante el apoyo personal de familiares y amigos en todas las etapas.

Tratamiento médico

Cuando el paciente visite al médico este dará su diagnóstico atendiendo a las respuestas que obtenga sobre su vida cotidiana, respuestas antes situaciones concretas y antecedentes familiares. Si se confirma es el médico y solo este, quién pautará la prescripción médica. La práctica médica aconseja pautar medidas ansiolíticas con mesura para evitar futuras adicciones.

Además, hacer una terapia puede resultar de gran ayuda cuando el profesional de la misma sabe cómo dirigir al paciente y dicha terapia no se hace de forma apresurada esperando cambios inmediatos. A veces hay que ir hasta el fondo de muchas cosas para comenzar a solucionar situaciones de ansiedad.

Ejercicio y buenos hábitos

Hacer el ejercicio al menos tres días a la semana, preferiblemente de cardio, es una de las maneras más eficaces para combatir o paliar la ansiedad. La mayoría de estudios indican que existe una correlación negativa entre la práctica de ejercicio físico y la ansiedad y depresión, aunque resulta necesario precisar mejor qué tipo de actividad, o qué sector de población, y con qué características.

En un estudio realizado a 371 mujeres universitarias con una media de edad de 21,29 años, a las que se administró un cuestionario de ansiedad, uno de depresión y uno sobre actividad física y variables sociodemográficas, los resultados indicaron que las estudiantes que practican actividad física manifiestan menores niveles de ansiedad y de depresión que las estudiantes sedentarias.

El afecto también cura

Tal y como recoge la Semfyc (Sociedad Española de familia y comunitaria), “El que los adultos tengan un grupo de amigos, una red social (real, no virtual), se relaciona con menores niveles de estrés y menores tasas de enfermedad. Tener un buen apoyo social nos ayuda a no enfermar. Y podemos encontrar fácilmente estudios que demuestran, por ejemplo, que un buen apoyo social y la participación en grupos de iguales han demostrado disminuir los efectos de la falta de sueño y la inflamación en pacientes con alto riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular. Es decir, el contacto, el apoyo, ejercen de factores protectores en personas con otros factores de riesgo”.

Cuando los pacientes ya tienen la enfermedad, el participar en grupos de iguales les hace ser más conscientes y más proactivos en su autocuidado. Y en cuidados paliativos se ha probado la mejoría en todos los parámetros de estrés y dolor de los pacientes tratados con terapias alternativas que implican contacto (Reiki, Healing Touch, etc). No en vano somos primates sociales, una especie relacional y altricial, dependemos los unos de los otros en múltiples formas, y nuestra biología nos lo demuestra una y otra vez.

Terapias naturales: el cannabidiol

En su reunión de noviembre de 2017, el Comité de Expertos de la OMS en Farmacodependencia concluyó que, en estado puro, el cannabidiol no parece ser nocivo ni tener riesgo de abuso. “Muchas personas se asustan cuando escuchan la palabra CBD ya que proviene, efectivamente, del cannabis, pero esta sustancia no contiene THC, es decir, no es psicoactiva y no afecta al cerebro sino al sistema nervioso periférico, no genera dependencia como algunos fármacos para dormir y, sobre todo, tiene más efectos secundarios positivos como sus propiedades antiinflamatorias o ansiolíticas”, explica Borja Iribarne CEO de ProfesorCBD, ecommerce español de productos de Cannabidiol.

Aceite de CBD contra la ansiedad

Desde hace unos años se ha popularizado el uso del aceite de CBD para regular el trastorno de la ansiedad.  El CBD o Cannabidiol se acopla a los receptores CB2 de nuestro sistema endocannabinoide reduciendo la ansiedad. Además, estos productos aumentan su efectividad cuando cuentan con GABA. Los niveles bajos de este neurotransmisor se asocian a problemas de insomnio, ansiedad, depresión y esquizofrenia.  El GABA contribuye al control motor, la visión y regula la ansiedad, explica el experto.

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