
V.M.Z. – CIMA, AETMA, TIREA y BIP Consulting analizan en el Congreso de Mediadores cómo la conectividad, los datos y la inteligencia artificial transformarán la distribución aseguradora
La tecnología en la mediación de seguros ya no es una cuestión de futuro. La conectividad, la estandarización de datos y, especialmente, la inteligencia artificial están transformando la actividad de corredores y agentes y abriendo nuevas oportunidades para mejorar la productividad y el servicio al cliente.
Esta fue una de las principales conclusiones de la mesa ‘La tecnología que viene’, celebrada durante la segunda jornada del Congreso de Mediadores. El debate contó con la participación de Javier Montoya, presidente de CIMA; Higinio Iglesias, presidente de AETMA; Juan Fructos, subdirector general de TIREA, y Fernando Camacho, socio y responsable del sector Seguros de BIP Consulting, que ejerció como moderador.
Durante la sesión se abordaron los principales retos tecnológicos de la mediación aseguradora: interoperabilidad, conectividad, calidad del dato, inteligencia artificial, automatización de procesos, regulación, ciberseguridad y formación.
La conectividad, una infraestructura ya consolidada
Javier Montoya, presidente de CIMA, destacó que el sector asegurador español parte de una posición favorable gracias al trabajo realizado durante los últimos años en materia de conectividad y estandarización.
El presidente de CIMA defendió que la tecnología debe contribuir a reforzar la figura del mediador como asesor de confianza del cliente. “La tecnología va a simplificar mucho todos los procesos, van a entrar nuevos actores, pero al final, si hay un asesoramiento de calidad y se anticipa al cliente, se complementa perfectamente con la evolución tecnológica”, señaló.
Montoya explicó que CIMA trabaja en la creación de estándares para facilitar el intercambio de información entre mediadores, aseguradoras y empresas tecnológicas. La calidad y estructura de los datos constituyen, a su juicio, el primer paso para poder desarrollar posteriormente nuevas herramientas basadas en inteligencia artificial.
En este sentido, avanzó que CIMA trabaja en una nueva evolución de sus estándares que permitirá disponer de información unificada sobre coberturas y siniestros, así como de información sobre los distintos hitos de la gestión de los siniestros.
“Esto ya no va de tecnología”
Higinio Iglesias, presidente de AETMA, puso el foco en la necesidad de cambiar la perspectiva con la que el sector aborda la transformación digital. “Esto ya no va de tecnología. La tecnología es una constante en esta ecuación”, afirmó.
A su juicio, después de años de desarrollo de estándares e infraestructuras de conectividad, el reto consiste ahora en demostrar que estas herramientas generan un impacto real en la productividad, la eficiencia y la cuenta de resultados de las empresas de mediación.
Iglesias advirtió de que los próximos años estarán marcados por una transformación profunda de los modelos de negocio y consideró que la tecnología será un elemento imprescindible para que los mediadores mantengan su posición competitiva. “Tenemos que aportar valor, aportar eficiencia y dar productividad”, resumió.
La inteligencia artificial ya está transformando el sector
La inteligencia artificial ocupó una parte central del debate. Los participantes coincidieron en que no se trata de una tecnología que vaya a llegar en el futuro, sino de una realidad que ya está modificando el comportamiento de consumidores, empleados y empresas.
Para Juan Fructos, subdirector general de TIREA, la adopción de la IA debe realizarse con prudencia y responsabilidad, especialmente en un sector basado en la confianza y que maneja grandes volúmenes de información.
El dato se convierte así en uno de los principales activos para desarrollar nuevas aplicaciones de inteligencia artificial. Pero para que pueda utilizarse de forma efectiva debe ser fiable, seguro, accesible y estar correctamente integrado en los procesos de las empresas.
Automatizar tareas para ganar tiempo comercial
Uno de los principales potenciales de la inteligencia artificial para los corredores está en la automatización de procesos rutinarios.
Higinio Iglesias propuso analizar las tareas que se realizan diariamente en una empresa de mediación —contratación, gestión de cartera, siniestros u organización interna— para identificar aquellas en las que la IA puede aportar eficiencia.
El objetivo no debe ser simplemente incorporar tecnología, sino reducir la carga administrativa para que los profesionales puedan dedicar más tiempo a actividades de mayor valor añadido.
En este contexto, Iglesias apuntó hacia la evolución de la IA agéntica, mediante sistemas capaces de ejecutar de forma individual o coordinada determinadas tareas dentro de las empresas de mediación.
Pero también lanzó una advertencia: “La inteligencia artificial también da para vender mucho discurso”.
Por ello, reclamó una adopción realista. “No es magia. Es necesario entrenar modelos, desarrollar y crear en las empresas de mediación una cultura de adopción de estas nuevas formas de trabajo”, explicó.
Más de 2.400 mediadores conectados a CIMA
Javier Montoya aportó durante la mesa algunos datos sobre la evolución de CIMA. Actualmente, la plataforma cuenta con alrededor de 2.400 mediadores, más de 40 aseguradoras y más de 30 empresas tecnológicas, con un intercambio aproximado de 10 millones de ficheros al año. El objetivo es incorporar a otros 1.000 mediadores al ecosistema.
Para Montoya, esta infraestructura permite democratizar el acceso a la tecnología, ya que un mediador, independientemente de su tamaño, puede disponer de una base de datos estandarizada sobre la que desarrollar nuevos procesos y servicios.
La automatización de tareas rutinarias puede permitir al profesional dedicar más recursos al desarrollo de negocio y, sobre todo, a anticiparse a las necesidades de sus clientes.
La IA no debe sustituir al mediador
La transformación tecnológica también plantea una pregunta sobre el futuro de las personas en la mediación.
Para Higinio Iglesias, el objetivo no debe ser sustituir profesionales, sino potenciar sus capacidades. “El reto debería ser no sustituir a ninguna persona, sino empoderar a las personas frente al mercado de los consumidores”, señaló.
En su opinión, la tecnología debe servir para reforzar la confianza que el mediador mantiene con sus clientes y no para convertir su actividad en un proceso de comercialización puramente automatizado.
El criterio profesional seguirá siendo, por tanto, uno de los principales elementos diferenciales de la mediación. La tecnología puede facilitar el acceso a información, detectar oportunidades o automatizar tareas, pero la capacidad de interpretar las necesidades del cliente continuará dependiendo del profesional.
Regulación y ciberseguridad, dos retos pendientes
La incorporación de inteligencia artificial también obliga a reforzar la gobernanza, el cumplimiento normativo y la seguridad.
Higinio Iglesias defendió que la regulación debe ser “una garantía de la innovación” y no un obstáculo para ella. Además, reclamó que sea fácil de entender y aplicar, justa y proporcional y que no penalice a los pequeños operadores.
Juan Fructos puso el acento en la trazabilidad, la explicabilidad del dato y la gobernanza de los procesos.
También alertó sobre el aumento del riesgo de ciberseguridad derivado de una mayor conectividad. “Abrir las puertas significa que te pueden entrar más agentes o bichitos externos”, explicó, para subrayar que el incremento de la digitalización debe ir acompañado de mayores niveles de protección.
Formación para afrontar el cambio tecnológico
La formación fue otro de los elementos destacados durante la mesa. Javier Montoya defendió que todos los profesionales de las empresas de mediación deben adquirir conocimientos suficientes para utilizar las nuevas herramientas tecnológicas con un objetivo claro: mejorar el servicio al cliente.
La formación puede permitir a los mediadores utilizar la tecnología para aumentar los puntos de contacto con sus clientes, anticiparse a sus necesidades y llegar a nuevos segmentos de consumidores.
Juan Fructos insistió igualmente en que la tecnología no es una solución automática. Su implantación requiere formación, control, supervisión y una correcta integración con los sistemas existentes.
La conclusión compartida por los participantes fue que la mediación española dispone de una posición de partida especialmente favorable gracias al trabajo realizado durante las últimas décadas en materia de conectividad, estandarización y digitalización.
Ahora, el reto será aprovechar esa infraestructura para integrar la inteligencia artificial de forma responsable y convertirla en una herramienta que permita al mediador ser más eficiente, tomar mejores decisiones y reforzar su principal activo: la confianza del cliente. “No desaprovechemos la oportunidad. Hemos llegado hasta aquí, podemos llegar mucho más lejos, pero debe ser producto de la cooperación”, concluyó Higinio Iglesias.