
Las gestoras de activos globales se enfrentan a una presión creciente para transformar sus modelos de negocio ante un escenario en el que las expectativas de los clientes están cambiando a gran velocidad. Es una de las principales conclusiones del estudio An Expanding Mandate: A Systems Level Framework for Asset Management, elaborado por el Thinking Ahead Institute de WTW y la CAIA Association.
El informe advierte de que los modelos tradicionales, centrados principalmente en superar un índice de referencia, pierden capacidad de respuesta ante un entorno marcado por riesgos cada vez más interconectados, cambios estructurales y nuevas demandas de los inversores.
La investigación plantea así un nuevo enfoque: la “inversión a nivel sistémico”, que parte de la idea de que los resultados de inversión a largo plazo dependen también de la salud y resiliencia de los sistemas económicos, sociales y medioambientales en los que operan los mercados.
IA, geopolítica y mercados privados: los grandes retos
Aunque la mayoría de las gestoras reconoce la importancia de factores como la geopolítica, la inteligencia artificial o la creciente convergencia entre mercados públicos y privados, el estudio señala que muchas todavía no son capaces de abordarlos de manera integrada.
En cambio, algunos grandes propietarios de activos, como fondos soberanos y planes de pensiones, están avanzando hacia modelos más integrados y centrados en resultados reales y resiliencia a largo plazo. Y esperan que las gestoras a las que confían sus inversiones evolucionen en la misma dirección.
La inteligencia artificial ocupa un capítulo especialmente relevante. Pese al protagonismo que tiene en el discurso del sector, la inversión real de las gestoras en IA estaría creciendo a un ritmo mucho más moderado de lo que podría sugerir la percepción pública.
Las previsiones para los próximos cinco años apuntan a que las firmas mantendrán el capital humano como una de sus principales prioridades, mientras que el gasto tecnológico experimentará únicamente un crecimiento marginal. El reto, por tanto, no consiste solo en incorporar IA, sino en encontrar el equilibrio entre tecnología, talento, gobernanza y capacidad de decisión.
Un sector obligado a redefinir el éxito
El estudio identifica un proceso acelerado de reposicionamiento estratégico y consolidación en la gestión de activos. En este contexto, las compañías que evolucionen más lentamente sus capacidades y modelos de negocio podrían quedar más expuestas a medida que cambien las expectativas de los clientes.
Para el Thinking Ahead Institute y la CAIA Association, el sector debe replantearse incluso cómo define el éxito. Ya no bastaría con medir el desempeño frente a un índice, sino que sería necesario desarrollar una visión más amplia, capaz de conectar riesgos y oportunidades procedentes de ámbitos diferentes.
“La gestión de activos se está quedando sin margen de maniobra con los enfoques tradicionales”, señala Marisa Hall, directora del Thinking Ahead Institute, que reclama una visión más integrada y sistémica para mantener la relevancia de las firmas.
En la misma línea, Brenda Szymanowski, Investments Director de WTW España, apunta que parte del sector continúa aferrado a modelos diseñados para un contexto más sencillo, mientras los propietarios de activos están trasladando progresivamente su confianza hacia organizaciones capaces de adaptarse a la nueva realidad.
El estudio también incorpora datos del Global Asset Manager Peer Study 2026 del Thinking Ahead Institute, basado en información de más de 170 gestoras de activos de 16 países, que acumulan unos 39 billones de dólares en activos bajo gestión.
La conclusión es clara: la transformación de la gestión de activos no pasa únicamente por adoptar nuevas tecnologías, sino por desarrollar organizaciones capaces de interpretar un entorno cada vez más complejo, conectar riesgos y oportunidades y adaptarse de forma continua.