
La presión fiscal sobre las empresas españolas supera la media europea, según la Comisión Europea y la OCDE, y reabre el debate sobre carga tributaria efectiva, competitividad y planificación fiscal legal. La combinación de Sociedades, cotizaciones sociales y tributos autonómicos eleva el esfuerzo fiscal empresarial y condiciona la competitividad frente a países como Irlanda o Países Bajos. Sigue leyendo