
El sistema público de pensiones de Estados Unidos, el histórico Social Security, atraviesa hoy su momento de mayor vulnerabilidad desde que Franklin D. Roosevelt lo firmara como piedra angular del New Deal en 1935. Lo que nació como una red de seguridad innegociable contra la indigencia en la vejez se ha transformado en 2026 en un campo de batalla ideológico donde la demografía implacable y la política fiscal de Donald Trump chocan frontalmente. La pregunta que recorre los pasillos de Washington no es ya si el sistema necesita una reforma, sino qué quedará de su esencia pública tras el giro de timón de la actual administración. Sigue leyendo