
La revalorización de las pensiones públicas se ha convertido en una de las medidas económicas más relevantes de los últimos años. En un contexto marcado por la inflación y el aumento del coste de la vida, la actualización de las pensiones busca preservar el poder adquisitivo de los jubilados y garantizar unos ingresos dignos durante esta etapa vital. Sin embargo, esta subida, aunque positiva en términos sociales, tiene un efecto directo que muchas veces pasa desapercibido: su impacto fiscal en el IRPF. Sigue leyendo












