
Durante más de una década, la transformación digital del sector asegurador tuvo un protagonista claro: el seguro directo. Las grandes compañías invirtieron cientos de millones de euros en marcas digitales, plataformas online y campañas de captación con la convicción de que el futuro pasaba por vender seguros sin oficinas, sin papeles y, en muchos casos, sin mediadores. Sigue leyendo













