
China está logrando amortiguar mejor que otras economías asiáticas el impacto derivado de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio gracias a su dependencia del carbón doméstico y a sus amplias reservas estratégicas de petróleo. Sin embargo, el incremento sostenido de los costes energéticos comienza a trasladarse a la industria y amenaza con deteriorar la rentabilidad empresarial. Sigue leyendo