
La crisis económica que ha provocado la pandemia de la COVID-19 ha hecho que los impagos por alquiler se multipliquen en el último año (hay estudios que los sitúan por encima del 200%), lo que está llevando a cada vez más propietarios que arriendan sus inmuebles a contratar seguros para cobrar las rentas. El final del estado de alarma el pasado 10 de mayo no ha afectado a una demanda creciente por este tipo de garantía debido a la ampliación de moratorias hasta agosto. Sigue leyendo