
Con el final del invierno y la vuelta al uso habitual del vehículo, muchos conductores en España comienzan a detectar averías que no se manifestaron durante los meses más fríos, pero que afloran cuando suben las temperaturas. El frío extremo, la humedad, los trayectos cortos y los periodos prolongados con el coche parado provocan un desgaste silencioso que puede traducirse en reparaciones de hasta 1.400 euros. Sigue leyendo












